Javier Medrano

JAVIER MEDRANO

Soplan vientos malignos

En medio de la refriega, pedaleando para comprar una bolsa de pan y leche, pasé por un punto de bloqueo en esta maravillosa ciudad de los anillos: Santa Cruz. Y cuando me dispuse a sortear la soga, una señora se acercó a mi persona y me preguntó ¿A dónde va? Le dije que enviado por mi señora esposa (por no decir obligado) salí a comprar pan y leche para el desayuno. Muy cortés me dijo con una sonrisa: pase joven. Quise abrazarla por su gentileza de auparme como joven, siendo que voy de paso por el medio siglo, pero habría sido descortés de mi parte por desmentirla en su presunción de mi lozanía, así que dejé que el desliz pase como una cortesía mutua, vaya y compre pan y leche, sentenció. Y así lo hice.

Pero al llegar al otro punto de control, me fue imposible pasar. Apelé a mi pseudo juventud, pero fue inútil. Las canas de mi barba fueron evidentes y el mozuelo de la soga no me dio otra alternativa que bordear la manzana y alejarme por lo menos tres cuadras del puesto de venta.

Fue en ese desvío que, al mirar el cemento en el pedaleo hercúleo, saltó la frase en mi mente de Manuel Castells: Soplan vientos malignos en el planeta azul. Y de verdad lo hacen. Nuestras vidas, dice el comunicólogo, titubean en un torbellino de crisis, incesantes, cotidianas. Estamos frente a una precariedad salarial severa. Nuestros sueldos no llegan a fin de mes. Hay un radicalismo de partes –socialistas y derechistas –que dan pábulo a la certidumbre y a la convivencia en paz. Estamos envueltos en una increíble e incomprensible maremágnum de noticias falsas e imposturas. Vivimos en tiempos de renegados. De rufianes. De burdos asaltantes de nuestra cotidianidad social compartida. Ni qué decir de la cultura y los medios de comunicación que están ahogados en una comercialización desenfrenada de exacerbación de nuestros demonios, propios y ajenos.

Ya no se trata de derechas o de izquierdas. Acá hubo un quiebre profundo. Algo se rompió y la resquebrajadura es honda. Trump, Le Penn, Cataluña, Brexit, Chile, Nicaragua y los esposos Ortega, simples ladrones, ni qué decir del imbécil de Maduro o el regreso del Kirchnerismo, o la salida del Macrismo. Cuba y Rusia en su permanente, incansable y hasta insaciable sed de desestabilizar países, regiones, para luego instaurar regímenes totalitarios, como si nosotros fuésemos unos cobayos. No. No es un simple quiebre o crisis. Es una falla de San Andrés entre gobernantes y gobernados. Es profundo. Espantoso. Grosero (...). Democracia no es solo sufragar. Democracia no es solo acudir a las urnas una vez cada tantos años. Democracia es luchar y defender por los derechos individuales de todos, todo el tiempo.