Maria Galindo

Fernando Camacho y Evo Morales son complementarios, ambos creen ser dueños de la verdad absoluta. Ambos se erigen en representantes únicos del “pueblo”. Ambos odian las libertades de las mujeres y la mariconada. Ambos son homofóbicos y racistas, ambos usan el conflicto para sacar ventaja: Evo Morales, para desviar el conflicto original, que es el fraude electoral, y Camacho, para hacer olvidar la quema del bosque chiquitano y el modelo productivo ecocida. Ambos juegan el juego macabro patriarcal que tiene como único contenido bravuconadas en las que se disputan el decadente título del más macho.

El conflicto político que vive la sociedad boliviana es profundo y va más allá de la angurria de poder de los delirantes y mesiánicos caudillos de escena. Las preguntas que están en las calles derramadas son: ¿qué es la democracia?, ¿quién nos representa?, ¿por qué mi voz no tiene valor y no puedo ser escuchada? La defensa del voto es la defensa del último resquicio de voz. Lo que está en crisis no es el gobierno de Evo únicamente, sino la democracia liberal representativa que no construye legitimidad política y la forma partido, que también está caduca. En honor de esas bellas preguntas colectivas que están habitando la calle propongo que Adriana Salvatierra convoque al Congreso boliviano para: Solicitar la renuncia del Tribunal Supremo Electoral y abrir una sesión de debate por tiempo, y materia sobre la crisis política. Abrir una gran discusión extraparlamentaria en el Parlamento sobre lo que está viviendo la sociedad boliviana, discusión que se desarrolle en el Parlamento y sea transmitida por Bolivia TV, con una lista de orador@s que tengan 10 minutos por cabeza para hacer sus propuestas. Que se delegue en un gobierno de transición la convocatoria a nuevas elecciones generales, con una nueva ley de partidos que modifique las formas de representación política. Y que ambas propuestas se den en un marco de seis meses. Propongo nuevas formas de representación política que no sean partidarias y que abran la democracia a nuevos sujetos sociales. Bancadas no partidarias integradas por uninominales elect@s de forma directa, sin partido político que les legitime.