El ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, Fernando Aramayo, afirmó desde Davos (Suiza) que el vicepresidente Edmand Lara está actuando en contra de la gobernabilidad del país y generando “quiebres institucionales” al declararse en “oposición constructiva” dentro del propio Ejecutivo. Según Aramayo, se trata de un caso único a nivel mundial, donde un vicepresidente adopta un rol opositor y fomenta conflictos entre sectores, sin buscar el diálogo como mecanismo de interacción.
El canciller defendió la gestión del presidente Rodrigo Paz, calificándolo como un mandatario dialogante y orientado a la concertación, y aseguró que el distanciamiento dentro del Ejecutivo no parte del presidente, sino del vicepresidente Lara. Aramayo sostuvo que estas tensiones se mantienen desde la segunda vuelta electoral de octubre pasado, cuando ambos asumieron sus cargos, y recordó que Lara ha declarado que solo dejará el puesto si la ciudadanía revoca su mandato.
Expertos señalan que la situación genera incertidumbre política y puede afectar la estabilidad institucional, mientras que sectores ciudadanos y políticos observan con preocupación la falta de consenso dentro del Ejecutivo. La postura del canciller busca reforzar la legitimidad del presidente y cuestionar la actitud del vicepresidente, generando un debate sobre el equilibrio de poder en el gobierno boliviano.


