El Gobierno nacional convocó oficialmente a un instituto especializado de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) para realizar un análisis técnico de la calidad del combustible que se comercializa en el país y retomar estudios científicos que permitan esclarecer las denuncias sobre presuntas fallas en la gasolina y otros carburantes.
La decisión se da en medio del creciente conflicto social por las denuncias de mala calidad del combustible, que ha generado protestas de choferes, transportistas, productores, sectores cívicos y organizaciones sociales en distintos departamentos del país.
Según las autoridades, el objetivo es contar con un análisis independiente, técnico y académico, que permita evaluar la composición del combustible, verificar si cumple con los estándares nacionales e internacionales y determinar posibles responsabilidades en la cadena de importación, distribución y comercialización.
El trabajo con la UMSA busca recuperar y actualizar estudios previos, realizar pruebas de laboratorio certificadas, peritajes técnicos y análisis especializados, con el fin de generar un informe objetivo que respalde decisiones institucionales y políticas públicas.
Sectores sociales han señalado que la participación de una universidad pública aporta credibilidad técnica y transparencia, aunque advierten que los resultados deben ser públicos, verificables y acompañados de medidas concretas, como controles permanentes, certificación de calidad y mecanismos de resarcimiento para los afectados.


