YPFB anunció la importación de petróleo crudo como parte de una estrategia para reactivar la producción nacional de combustibles, en un contexto marcado por denuncias sobre la calidad de la gasolina, presión social, déficit de producción interna y dependencia de la importación de carburantes refinados.
La medida busca fortalecer el funcionamiento de las refinerías nacionales, garantizar el abastecimiento interno y mejorar la capacidad de producción de gasolina, diésel y otros derivados, reduciendo la presión sobre la importación directa de combustibles terminados.
Según información institucional, la importación de crudo permitirá optimizar los procesos de refinación, asegurar la continuidad operativa de las plantas y estabilizar la oferta interna, en medio de un escenario de alta demanda y conflictividad social por el tema energético.
La decisión se enmarca en una estrategia más amplia de reordenamiento del sistema energético, donde el Estado busca recuperar capacidad productiva, mejorar la eficiencia del sistema de refinación y enfrentar los problemas estructurales del sector hidrocarburífero.
Especialistas advierten que, si bien la importación de crudo puede aliviar la presión inmediata, el problema de fondo sigue siendo la caída de la producción interna, la falta de inversión estructural, la dependencia externa y la limitada capacidad de industrialización del país en el sector energético.


