El Gobierno nacional y la Policía Boliviana activaron este martes un operativo de seguridad reforzado en las ciudades de La Paz y El Alto ante reportes de inteligencia que alertan sobre nuevas movilizaciones de sectores afines al expresidente Evo Morales, luego de la jornada de violencia registrada el lunes.
Las protestas dejaron daños en infraestructura pública y privada, agresiones contra civiles, periodistas y policías, además de al menos 11 efectivos heridos, según datos oficiales.
El comandante nacional de la Policía, Mirko Sokol, informó que existen reportes sobre un nuevo intento de movilización hacia el centro paceño y advirtió que las fuerzas del orden actuarán con mayor firmeza para evitar nuevos hechos de violencia.
“Tenemos los reportes de que va a haber nuevamente movilizaciones que van a volver a bajar a la ciudad, pero esta vez vamos a actuar de otra manera”, afirmó Mirko Sokol en declaraciones a radio Panamericana.
La autoridad policial indicó que más de 2.500 efectivos fueron desplegados en puntos estratégicos de La Paz y El Alto para garantizar el orden público y prevenir disturbios. Asimismo, pidió a la población colaborar registrando fotografías y videos de las personas que participen en actos vandálicos para facilitar su identificación.
“El que comete un delito tiene que responder ante la justicia”, sostuvo el comandante policial.
Por su parte, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, anunció que el Ejecutivo impulsará acciones judiciales tanto contra los manifestantes detenidos como contra dirigentes a quienes responsabiliza por la escalada del conflicto.
“Hemos vivido una jornada lamentable de agresión a ciudadanos, periodistas, policías y bienes públicos. Hubo más de 100 detenidos y muchos de ellos serán llevados ante la justicia, como también sus dirigentes”, declaró la autoridad.
Oviedo explicó que el lunes por la noche se realizó una evaluación conjunta entre la Policía y las Fuerzas Armadas para definir nuevas estrategias de contención. Aunque descartó por el momento la declaratoria de estado de excepción, confirmó el incremento de la presencia policial y militar en zonas consideradas críticas.
“No vamos a dejar en la impunidad estos actos. Se tomarán medidas duras y estrictas”, enfatizó el ministro.
La jornada del lunes estuvo marcada por enfrentamientos entre manifestantes y efectivos policiales en distintos puntos del centro paceño. Entre los hechos reportados figuran daños a infraestructura pública, ataques contra vehículos particulares y agresiones a transeúntes y periodistas.
El Gobierno sostiene que los disturbios formaron parte de una acción coordinada con fines desestabilizadores en medio de la crisis política y social que atraviesa el país.


