La Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo exhortaron este jueves a las autoridades nacionales y a los actores políticos a actuar con prudencia en sus declaraciones públicas, en medio de la creciente tensión social y política que atraviesa el país por las protestas y bloqueos que ya superan las tres semanas.
Mediante un pronunciamiento conjunto, el defensor del Pueblo, Pedro Callisaya, y el obispo Giovanni Arana remarcaron la importancia de utilizar un lenguaje responsable que contribuya a preservar la convivencia democrática y facilite espacios de entendimiento entre los distintos sectores en conflicto.
“Las palabras tienen un profundo impacto en la convivencia democrática y en la posibilidad de construir puentes de acercamiento, confianza y entendimiento entre los distintos actores sociales y políticos”, señala el documento difundido este jueves.
El pronunciamiento surge luego de una reunión sostenida con dirigentes campesinos del departamento de La Paz, quienes mantienen movilizaciones y bloqueos exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Según ambas instituciones, durante el encuentro los representantes expresaron su “profunda molestia” por la forma en la que fueron mencionados en recientes discursos oficiales, así como por declaraciones emitidas por autoridades del Gobierno.
Pese al escenario de confrontación, la Iglesia y la Defensoría valoraron que los sectores movilizados hayan presentado un pliego de demandas orientado a reencauzar el diálogo con el Ejecutivo, lo que consideran una señal positiva para avanzar hacia una solución pacífica del conflicto.
En ese contexto, ambas entidades insistieron en la necesidad de impulsar un diálogo con “sensibilidad social”, advirtiendo que cualquier acercamiento que ignore la situación de los sectores afectados difícilmente permitirá alcanzar acuerdos sostenibles.
“Un diálogo insensible resulta siendo un diálogo inservible para efectivizar el entendimiento y los acuerdos”, enfatizaron.
Asimismo, señalaron que un “diálogo sensible” puede ayudar a reconstruir la confianza entre las partes, disminuir la tensión social y contribuir progresivamente a la recuperación de la calma en el país.
El llamado se produce mientras continúan las movilizaciones en La Paz y otros departamentos, en medio de denuncias por desabastecimiento, afectaciones económicas y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden.

