El Gobierno de Colombia expulsó al encargado de negocios de Bolivia en Bogotá, Ariel Percy Molina Pimentel, como respuesta a la decisión adoptada por la administración de Rodrigo Paz de declarar persona non grata a la embajadora colombiana en La Paz, Elizabeth García Carrillo.
La medida fue anunciada por la Cancillería colombiana bajo el principio de reciprocidad diplomática, luego de la polémica generada por las declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre la crisis política y social que atraviesa Bolivia.
“El Ministerio de Relaciones Exteriores se vio precisado a declarar, por reciprocidad, la conclusión de sus funciones”, señala el comunicado emitido por el Gobierno colombiano respecto al representante diplomático boliviano.
La tensión diplomática surgió después de que Petro calificara la situación boliviana como una “insurrección popular” y manifestara su disposición a mediar en el conflicto interno, declaraciones que fueron interpretadas por el Gobierno de Rodrigo Paz como una intromisión en asuntos internos del país.
Sin embargo, Colombia rechazó las acusaciones de injerencia y aseguró que ningún integrante del Gobierno colombiano buscó intervenir en la política boliviana.
“No ha mediado por parte de ningún funcionario o miembro del Gobierno nacional el interés o el propósito de inmiscuirse en los asuntos internos de Bolivia”, afirmó la Cancillería de Colombia, que además reiteró su compromiso con los principios de soberanía, no intervención y autodeterminación de los pueblos.
El presidente Rodrigo Paz defendió la expulsión de la embajadora colombiana y sostuvo que las declaraciones de Petro representaban un ataque contra la institucionalidad democrática boliviana.
“El ataque de Petro es un ataque a la democracia boliviana”, afirmó el mandatario boliviano en medio de las protestas y bloqueos que desde hace semanas exigen su renuncia.
La decisión abrió un debate tanto en Bolivia como en el ámbito internacional. Mientras algunos sectores respaldaron la respuesta del Gobierno boliviano frente a lo que consideran una interferencia externa, otros cuestionaron la dureza de la medida y advirtieron posibles repercusiones en la relación bilateral.
La tensión ocurre además en un contexto delicado para ambos países, considerando que Colombia es uno de los principales destinos de exportación para productos bolivianos, especialmente soya y derivados, dentro del marco de la Comunidad Andina.
Pese al conflicto diplomático, hasta el momento ninguno de los dos gobiernos anunció una ruptura formal de relaciones, aunque el intercambio de expulsiones marca uno de los momentos de mayor tensión entre La Paz y Bogotá en los últimos años.


