El Gobierno autorizó la importación de petróleo para su posterior refinación y producción de gasolina, diésel y otros combustibles, como parte de las medidas para enfrentar la emergencia energética y mejorar el abastecimiento interno.
El presidente Rodrigo Paz destacó que la medida permitirá contar con crudo para producir combustibles a menor costo y reducir progresivamente la subvención, con la expectativa de destinar esos recursos a obras e infraestructura pública.
YPFB informó que desde esta semana se recibirá un millón de barriles de petróleo y se prevé incrementar progresivamente la producción combinada de gasolina y diésel de 5.000 a 10.000 barriles por día. La estatal estima un beneficio de $us 49 millones anuales.
Actualmente, las dos refinerías del país tienen una capacidad de 63.700 barriles diarios, pero procesan alrededor de 24.000. YPFB atribuye esta diferencia a la menor disponibilidad de petróleo nacional.
El Decreto Supremo 5701 autoriza de manera excepcional la importación de petróleo para su procesamiento y comercialización directa de derivados a precio de mercado. Bolivia importa actualmente cerca del 60% de la gasolina y el 95% del diésel que consume, con un gasto semanal aproximado de $us 90 millones.

