Bolivia acordó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) retirar los subsidios a los combustibles a partir de 2027, como parte de un programa de financiamiento de aproximadamente 1.900 millones de dólares. El compromiso establece que el presupuesto de la próxima gestión ya no incluirá recursos del Tesoro ni de las empresas estatales para subvencionar estos productos, mientras que la ayuda a los hogares vulnerables deberá reforzarse.
El acuerdo señala que el subsidio a la gasolina se mantendrá hasta finales de 2026. Desde enero de 2027, los precios deberán ajustarse mediante una fórmula que tome en cuenta los costos de abastecimiento, las cotizaciones internacionales y el tipo de cambio. Sin embargo, el documento no establece cuánto costará el litro de gasolina ni cuánto podría aumentar. Tampoco define un precio ni un calendario específico para retirar la subvención al gas licuado de petróleo (GLP).
El diésel ya registró un incremento del 83% el 19 de septiembre, una medida que, según las estimaciones técnicas del programa, permitiría reducir el gasto público de 2026 en un monto equivalente al 0,7% del producto interno bruto (PIB). El retiro de los subsidios deberá acompañarse de asistencia social adicional, prevista en un equivalente al 1% del PIB en 2027 respecto a 2025, aunque el FMI advierte que los mecanismos actuales no llegan de manera adecuada a toda la población vulnerable.
El programa también establece metas para reducir el déficit fiscal. El presupuesto de 2027 deberá limitar el déficit del sector público no financiero a 36.800 millones de bolivianos, mientras que la proyección del FMI apunta a reducir el déficit global al 6,7% del PIB, frente al 9,2% previsto para 2026. Para alcanzar estos objetivos, el Gobierno prevé controlar las contrataciones, moderar el crecimiento de los salarios, revisar proyectos no prioritarios y reducir transferencias a empresas estatales.
Entre las otras medidas acordadas figuran cambios en la política cambiaria y financiera. El dólar deberá responder progresivamente a las condiciones del mercado, mientras el Banco Central de Bolivia tendrá que administrar la liquidez para contener la inflación. Además, el Gobierno asumió el compromiso de eliminar hasta junio de 2027 los límites legales a las tasas de interés y las cuotas obligatorias de colocación de créditos bancarios. El programa contempla también una estrategia para aumentar los ingresos tributarios.
Las proyecciones del FMI anticipan una contracción económica del 3% en 2026 y del 1,5% en 2027, antes de un crecimiento estimado del 0,5% en 2028. El financiamiento aprobado el 2 de octubre contempla 12 desembolsos, de los cuales los once restantes estarán sujetos a evaluaciones periódicas sobre el cumplimiento de las metas. La aplicación de las medidas y sus efectos sobre los precios, la actividad económica y los hogares serán aspectos centrales durante los próximos años.

