Fortalecer la ética empresarial es fundamental para prevenir la corrupción, mejorar la administración y recuperar la confianza en la actividad económica de Bolivia. El abogado especializado en Derecho Empresarial, Fernando Miranda Mendoza, advirtió que este objetivo requiere decisiones responsables, controles efectivos y compromisos que se traduzcan en resultados concretos, más allá de declaraciones y reglamentos.
Miranda señaló que la burocracia, los elevados costos regulatorios y la corrupción en el sector público dificultan el desarrollo de las empresas. A su criterio, los procedimientos excesivos y las dificultades para cumplir con las obligaciones normativas generan obstáculos para la actividad empresarial y debilitan la confianza en las instituciones.
Entre los principales riesgos identificados mencionó la evasión tributaria, el abuso de posición dominante tanto en empresas públicas como privadas, el incumplimiento de las normas, los fraudes digitales, la vulneración de datos personales y los daños al medioambiente. Estas prácticas, sostuvo, evidencian la necesidad de reforzar los mecanismos de control y promover una cultura de integridad en el ámbito empresarial.
Como parte de las medidas preventivas, el especialista propuso incorporar principios éticos en las decisiones de propietarios, directorios y gerencias, extendiendo estos compromisos a trabajadores, proveedores y clientes. También planteó establecer códigos de conducta accesibles para todo el personal, desarrollar programas de capacitación continua y evaluar periódicamente el cumplimiento de las normas internas.
Otro aspecto central de su propuesta es la implementación de canales de denuncia confiables e independientes, que permitan reportar irregularidades sin temor a represalias y garanticen investigaciones objetivas. Miranda citó un estudio de 2022 según el cual el 38% de las personas no utiliza estos mecanismos porque considera que sus denuncias no generarán medidas concretas, una situación que refleja la importancia de fortalecer la confianza en estos procedimientos.
Los planteamientos forman parte de una investigación de Miranda sobre la arquitectura ética del gobierno corporativo, presentada en el XI Congreso Internacional de Gobierno Corporativo, realizado recientemente en Panamá. El especialista insistió en que la integridad empresarial debe demostrarse con acciones verificables, resultados y responsabilidades efectivas para evitar que los compromisos contra la corrupción queden únicamente en el discurso.

