El Gobierno presentó dos proyectos de ley ante la Asamblea Legislativa con el objetivo de impulsar una reforma del sector eléctrico y reducir la dependencia del gas subvencionado para generar electricidad. Por el momento, el Ejecutivo descartó incrementar las tarifas, aunque especialistas advierten que será necesario revisar los costos de generación para atraer inversiones y garantizar el suministro futuro.
El ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, señaló que la matriz energética boliviana depende en gran medida de los combustibles fósiles y que las plantas termoeléctricas continuarán teniendo un papel importante en la generación eléctrica. Consultado sobre un posible aumento de las tarifas, afirmó que, por ahora, no se contempla aplicar esa medida.
Blanco explicó que las termoeléctricas reciben gas natural a un precio subvencionado de 1,30 dólares por millar de pies cúbicos. Sin embargo, advirtió que elevar ese costo podría afectar a los sectores más vulnerables, por lo que cualquier modificación deberá considerar sus posibles consecuencias económicas y sociales.
El especialista en energía Francesco Zaratti consideró necesaria una reforma para corregir las distorsiones existentes en el sector. Según explicó, el precio subvencionado del gas favorece a las termoeléctricas frente a otras fuentes de generación y reduce los incentivos para invertir en energías renovables, como la solar y la eólica. A su criterio, establecer un precio más adecuado permitiría mejorar las condiciones de competencia sin provocar necesariamente un incremento desmedido de las tarifas.
Por su parte, un representante de la Comisión de Energía y Medio Ambiente de la Cámara de Comercio Internacional de Bolivia, Calderón, advirtió que la falta de claridad sobre una eventual revisión de la subvención genera incertidumbre para los inversionistas. Señaló que los proyectos de energías sostenibles requieren condiciones económicas previsibles para garantizar la estabilidad de los ingresos durante la vigencia de sus contratos. Además, estimó que las nuevas tecnologías podrían comenzar a mostrar resultados en uno o dos años, dependiendo de las reglas que se establezcan.
El viceministro de Electricidad y Energías Renovables, Rudy Peredo, aseguró que el suministro eléctrico está garantizado a corto plazo, pero reconoció la necesidad de implementar políticas públicas que permitan sostenerlo a mediano y largo plazo. El desafío del Gobierno será definir un esquema que incentive nuevas inversiones, diversifique la matriz energética y asegure el abastecimiento sin trasladar, por ahora, mayores costos a los usuarios.

