El gobierno de Chile anunció un paquete de medidas para reforzar el control en su frontera norte con Bolivia y Perú, con el objetivo de frenar la migración irregular y combatir delitos transnacionales. La decisión fue formalizada mediante decretos firmados por el presidente José Antonio Kast al inicio de su gestión.
La política establece una estrategia denominada “Escudo Fronterizo”, que contempla el despliegue de las Fuerzas Armadas en sectores considerados críticos de las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta. El plan incluye el uso de drones, sensores optrónicos, cámaras térmicas y el fortalecimiento de los sistemas de comunicación para mejorar la vigilancia en la zona limítrofe.
Además, el gobierno chileno creó el cargo de Comisionado Presidencial para la Macrozona Norte, que será ejercido por Alberto Soto Valenzuela, con la misión de coordinar el trabajo entre las Fuerzas Armadas, Carabineros y la Policía de Investigaciones en el control migratorio y la lucha contra el crimen organizado.
La estrategia contempla cuatro ejes principales: el cierre de pasos fronterizos no habilitados, la coordinación institucional entre distintas entidades del Estado, la modernización tecnológica del sistema de vigilancia y el fortalecimiento de los mecanismos de reconducción migratoria dentro del marco legal. El Ejecutivo chileno estableció un plazo máximo de 90 días para la implementación completa de estas medidas.


