La ciudad de Cochabamba se convirtió este sábado en el epicentro del cierre del Carnaval boliviano con la realización del tradicional Corso de Corsos, uno de los eventos más multitudinarios y representativos del calendario festivo nacional. Desde las 09:00, comparsas, fraternidades y agrupaciones folklóricas comenzaron a recorrer El Prado, desplegando música, danza, trajes coloridos y coreografías que marcaron el ritmo de la jornada.
Según el rol oficial difundido por la Alcaldía, este año participan 144 agrupaciones distribuidas en distintos bloques, lo que consolida al Corso como uno de los desfiles más grandes del país. Miles de espectadores se apostaron a lo largo del recorrido para disfrutar del espectáculo.
En paralelo, la Intendencia Municipal ejecuta controles preventivos en graderías, sillas y puestos de venta de alimentos, verificando condiciones de seguridad, higiene y el cumplimiento de los precios establecidos. Las graderías no deben superar los seis niveles, con el fin de evitar riesgos para el público.
El Corso de Corsos se desarrolla en el marco del cierre del Carnaval en Bolivia. En La Paz se prevé el tradicional Entierro del Pepino, mientras que la pasada semana se realizó el Carnaval de Oruro, reconocido internacionalmente, y en Santa Cruz de la Sierra se llevó a cabo el corso cruceño con carros alegóricos y reinas de comparsas. En Tarija, los festejos de Compadres y Comadres también marcaron la agenda festiva.
No obstante, el balance nacional deja cifras preocupantes. De acuerdo con reportes oficiales, el Carnaval registró 33 fallecidos y 278 heridos en accidentes de tránsito, además de hechos delictivos en distintos departamentos del país.
Con música, tradición y controles en marcha, Cochabamba reafirma así su lugar como uno de los escenarios centrales del Carnaval boliviano, en una jornada que combina celebración y llamado a la responsabilidad ciudadana.


