En medio de una creciente crisis nacional vinculada a la mala calidad de los combustibles, el vicepresidente del Estado, Edmand Lara, planteó de manera formal la interpelación al Ministro de Hidrocarburos, con el fin de que brinde explicaciones claras sobre la situación y las acciones asumidas por el Gobierno frente a las denuncias que se registran en distintos puntos del país. La propuesta surge ante el aumento de reclamos ciudadanos y la falta de respuestas concretas sobre la calidad de la gasolina que se distribuye a nivel nacional.
La iniciativa se da luego de múltiples denuncias de choferes, transportistas, productores, mototaxistas y sectores urbanos, quienes reportaron daños mecánicos significativos en sus vehículos y maquinaria tras cargar combustible. Entre las fallas más frecuentes se mencionan problemas en motores, inyectores, bombas de combustible, filtros, sistemas de combustión y equipos utilizados en actividades productivas, lo que ha generado pérdidas económicas y la paralización parcial de diversas labores.
Los sectores afectados sostienen que la gasolina estaría presuntamente fuera de los estándares técnicos de calidad, e incluso fue calificada como “desestabilizada”, situación que habría provocado un deterioro acelerado de los sistemas mecánicos. Estas denuncias derivaron en protestas, bloqueos y movilizaciones, además de reclamos de resarcimiento económico por los gastos de reparación que enfrentan los propietarios de vehículos y maquinaria dañada.
Lara señaló que la interpelación busca transparentar el manejo del sector hidrocarburos, conocer los procedimientos de control de calidad que se aplican al combustible desde su importación hasta su distribución, y establecer si existieron fallas o negligencias en la cadena de suministro. Asimismo, remarcó la necesidad de que las autoridades identifiquen a los responsables y adopten medidas correctivas inmediatas para evitar que la problemática continúe afectando a la población.
Finalmente, el vicepresidente subrayó que este tema no solo tiene implicaciones técnicas, sino también económicas y sociales, ya que impacta directamente en el transporte, la producción y el abastecimiento de productos básicos. En ese contexto, diversos sectores exigen respuestas oficiales, garantías sobre la calidad del combustible y soluciones concretas que devuelvan la confianza de la ciudadanía y eviten un mayor conflicto social.


