El precandidato a la gobernación de Santa Cruz Branko Marinkovic planteó la necesidad de romper lo que denominó el “chaleco de fuerza” del actual modelo autonómico en Santa Cruz, al considerar que el departamento no puede desarrollarse plenamente bajo las restricciones del marco vigente. Sus declaraciones reavivaron el debate sobre el alcance real de las autonomías y el rol del Estado central en la toma de decisiones estratégicas.
Marinkovic sostuvo que Santa Cruz genera una parte fundamental de la economía nacional, pero que no cuenta con las competencias ni la libertad necesarias para administrar sus recursos, definir políticas productivas y atraer inversiones de manera eficiente. A su juicio, el modelo autonómico actual limita la capacidad de decisión regional y frena el crecimiento económico, la industrialización y la generación de empleo.
“El departamento está atado por normas y decisiones centralistas que no permiten avanzar”, afirmó, al señalar que la autonomía, tal como está diseñada, no cumple las expectativas con las que fue impulsada. En ese contexto, planteó la necesidad de una reforma profunda que otorgue mayores atribuciones económicas y administrativas a Santa Cruz.
Las declaraciones generaron diversas reacciones en el ámbito político y cívico. Mientras algunos sectores empresariales coinciden en que se requieren cambios estructurales para dinamizar la economía regional, otros advierten que cualquier modificación al modelo autonómico debe realizarse dentro del marco constitucional y mediante un amplio consenso nacional.
El planteamiento de Marinkovic se produce en un escenario marcado por tensiones políticas, debates sobre descentralización y reclamos regionales por mayor participación en las decisiones económicas del país, lo que vuelve a poner en agenda la discusión sobre el futuro de las autonomías en Bolivia.


