Las organizaciones campesinas del departamento de La Paz aprobaron una resolución orgánica que prohíbe a candidatos a gobernaciones y alcaldías utilizar símbolos de autoridad originaria durante actos de campaña en las elecciones subnacionales. La medida busca frenar lo que consideran una instrumentalización política de elementos sagrados y representativos de la estructura comunal, que forman parte de la identidad, la autoridad y la organización ancestral de las comunidades.
La prohibición alcanza a símbolos como el poncho, la chalina, el chicote, el sombrero, la chuspa y el bastón de mando, los cuales son reconocidos como emblemas exclusivos de las autoridades comunales legítimamente electas, y cuya entrega está regulada por normas y rituales propios de cada comunidad. Los dirigentes explicaron que estos elementos no son accesorios simbólicos ni decorativos, sino que representan mandato comunitario, responsabilidad colectiva y autoridad legítima.
La resolución establece que cualquier candidato que incumpla esta disposición será sancionado conforme a los usos y procedimientos propios, en el marco de la justicia comunitaria y la normativa interna de las organizaciones campesinas. Estas sanciones pueden ir desde sanciones morales y comunitarias hasta restricciones de ingreso a comunidades y espacios organizativos.
Asimismo, el documento orgánico advierte que dirigentes campesinos en ejercicio que pretendan postular a cargos públicos deben renunciar previamente a sus funciones, por razones de ética, moral, transparencia y respeto a la estructura orgánica. Según los dirigentes, no es legítimo utilizar cargos comunales como plataforma política ni confundir la representación orgánica con intereses electorales.
“Estos símbolos no son de uso libre ni político. Representan autoridad comunal y solo pueden ser portados por autoridades originarias electas o en actos estrictamente protocolares definidos por la comunidad”, señalaron voceros campesinos, quienes denunciaron que en procesos electorales anteriores varios candidatos utilizaron vestimenta y símbolos originarios como estrategia de campaña, vaciándolos de su contenido cultural y espiritual.


