La crisis política y social en Bolivia ingresa a su día 41 con una nueva jornada de movilizaciones que busca incrementar la presión sobre el Gobierno del presidente Rodrigo Paz. Delegaciones de La Paz, Cochabamba, Potosí, Oruro y Chuquisaca anunciaron su participación en marchas y concentraciones que confluirán este miércoles en la sede de Gobierno.
Organizaciones como la Federación Túpac Katari, los Ponchos Rojos, sectores de la Central Obrera Boliviana (COB) y grupos afines al expresidente Evo Morales se movilizarán desde la ciudad de El Alto hacia el centro paceño con la principal demanda de exigir la renuncia del mandatario.
Desde el norte de Potosí y la provincia Carrasco de Cochabamba llegaron decenas de marchistas que afirmaron que continuarán las medidas de presión hasta lograr cambios políticos en el país. Paralelamente, en el trópico cochabambino se convocaron concentraciones y vigilias en instalaciones militares y policiales, mientras dirigentes advirtieron con medidas de resistencia en caso de que el Gobierno active un estado de excepción.
La Policía dispuso el acuartelamiento total de sus efectivos ante la expectativa de movilizaciones masivas y posibles enfrentamientos. Mientras tanto, transportistas denunciaron que continúan atrapados en diferentes carreteras del país tras más de 40 días de bloqueos, situación que agrava la escasez de alimentos, combustibles y medicamentos.
Según reportes de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), más de 90 puntos de bloqueo permanecen activos en seis departamentos, siendo Cochabamba y La Paz las regiones más afectadas por las medidas de presión.
El Gobierno promulgó recientemente la Ley de Regulación de Estados de Excepción, aunque su aplicación aún requiere la emisión de un decreto supremo y la posterior validación de la Asamblea Legislativa Plurinacional.


