El Gobierno nacional presentó este lunes 26 de octubre ante representantes de organismos de cooperación internacional la “Estrategia Amazonía Bolivia”, una propuesta que busca coordinar inversiones, impulsar la producción sostenible y fortalecer la conservación de los recursos naturales de la región amazónica. La iniciativa plantea vincular la protección ambiental con el desarrollo económico y el bienestar de las comunidades locales.
La estrategia fue presentada por el Ministerio de Producción Sostenible, Medio Ambiente y Agua, bajo la dirección del ministro Oscar Mario Justiniano. El plan fue elaborado de manera participativa y multisectorial, con la intervención de 12 ministerios y entidades públicas, y busca establecer una agenda común para orientar las acciones de desarrollo en la Amazonía boliviana.
El documento contempla ocho líneas estratégicas y 47 proyectos priorizados para su ejecución. Entre sus principales áreas de trabajo se encuentran la bioeconomía, el aprovechamiento sostenible de recursos naturales y el fortalecimiento de cadenas productivas vinculadas con la castaña y el asaí, productos relevantes para la economía de las comunidades amazónicas.
La propuesta también incluye medidas para proteger los bosques, mejorar el manejo de áreas protegidas y promover infraestructura vial y energética. Asimismo, contempla acciones para ampliar el acceso al agua segura y desarrollar mecanismos de financiamiento sostenible, incluida la movilización de recursos destinados a enfrentar los desafíos climáticos.
En la presentación participaron representantes de la Unión Europea, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Banco Mundial, UNICEF, la cooperación alemana GIZ, la Embajada de Alemania, WCS, Swisscontact, Conservación Amazónica y CSF, entre otras instituciones.
Con esta estrategia, el Gobierno busca coordinar el apoyo de la cooperación internacional con las prioridades nacionales y pasar de iniciativas dispersas a una agenda conjunta con proyectos y resultados verificables en territorio. La implementación de las líneas estratégicas será clave para determinar el alcance de las inversiones y sus efectos sobre la conservación ambiental, la producción sostenible y las condiciones de vida de las poblaciones amazónicas.

