Investigaciones desarrolladas en China abren nuevas posibilidades para el tratamiento de la diabetes tipo 1 y tipo 2 mediante el uso de células madre capaces de convertirse en tejido productor de insulina.
Uno de los resultados más destacados corresponde a una mujer de 25 años con diabetes tipo 1, quien recibió un trasplante de células de los islotes pancreáticos desarrolladas a partir de sus propias células reprogramadas. Según un estudio publicado en la revista científica Cell en octubre de 2024, la paciente comenzó a producir insulina por sí misma 75 días después del procedimiento y logró mantenerse sin inyecciones externas durante el primer año de seguimiento.
Otro caso corresponde a un hombre de 59 años que padecía diabetes tipo 2 desde hacía 25 años y dependía de varias aplicaciones diarias de insulina. Investigadores del Hospital Changzheng de Shanghái desarrollaron tejido de islotes pancreáticos a partir de células del propio paciente y lo implantaron en su organismo. Los resultados fueron publicados en abril de 2024 en la revista científica Cell Discovery y mostraron una recuperación importante de la función productora de insulina, permitiéndole abandonar progresivamente la medicación.
La técnica consiste en obtener células del propio paciente, reprogramarlas y transformarlas en células capaces de cumplir funciones similares a las de los islotes pancreáticos, responsables de producir insulina y regular los niveles de glucosa en la sangre.
Sin embargo, los especialistas advierten que estos resultados todavía corresponden a investigaciones experimentales y no representan una cura disponible para toda la población. Ambos pacientes tenían antecedentes de trasplantes de órganos y recibían medicamentos inmunosupresores, una condición que debe considerarse al evaluar la seguridad y eficacia del procedimiento en otros pacientes.
Los investigadores consideran que estos avances podrían abrir el camino hacia nuevas terapias de medicina regenerativa, con el objetivo de recuperar funciones del organismo que se pierden a causa de la diabetes.
Aunque todavía queda un largo camino de investigación, estos resultados representan una esperanza para millones de personas que conviven con esta enfermedad y para la búsqueda de tratamientos que permitan reducir o eliminar la dependencia de la insulina externa.

