La Federación Sindical de Trabajadores en Aseo de Cochabamba (FSTAC) expresó su solidaridad con los trabajadores de MANACO y convocó a la unidad de los sectores obreros, productivos, empresariales, cívicos y sociales para defender la continuidad de la emblemática industria de calzados y las fuentes laborales que dependen de ella.
Mediante un pronunciamiento público, la organización sindical sostuvo que el cierre de MANACO no representa únicamente un problema para sus trabajadores, sino para todo Cochabamba, por el impacto que tendría en las familias y en la actividad productiva del departamento.
La empresa Manufactura Boliviana S.A. anunció el cierre definitivo de su planta en Quillacollo, argumentando que la situación económica se volvió insostenible y que registra pérdidas acumuladas de Bs 130 millones. La compañía atribuyó esta situación a factores macroeconómicos adversos y a los prolongados conflictos sociales que afectaron sus operaciones durante 2026.
Frente al anuncio, los trabajadores se declararon en emergencia, instalaron una vigilia y rechazaron el cierre. Según reportes de prensa, la decisión pone en riesgo más de 600 puestos de trabajo. Los sindicatos también exigieron que se transparenten los informes financieros que respaldan la determinación empresarial y plantearon la posibilidad de que la fábrica continúe bajo administración de los trabajadores.
La FSTAC exigió a las autoridades nacionales, departamentales y municipales asumir acciones concretas para preservar la industria y evitar la pérdida de empleos. Asimismo, cuestionó la falta de políticas de fortalecimiento industrial y advirtió que el cierre de unidades productivas profundiza el desempleo y la informalidad.
“ No queremos discursos después del cierre. Queremos acciones antes del cierre”, señala el pronunciamiento, que concluye con el llamado: “¡MANACO NO SE CIERRA, MANACO SE DEFIENDE!”.
Mientras la empresa asegura que cumplirá con el pago de indemnizaciones y beneficios sociales establecidos por ley, los trabajadores y organizaciones sindicales mantienen su demanda de encontrar una salida que permita preservar la producción y las fuentes laborales.

