Álvaro Ríos plantea eliminar gradualmente la subvención y alerta sobre riesgos de desabastecimiento ante la presión económica y la falta de dólares.
El exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, advirtió que el actual esquema de subsidio a los combustibles en Bolivia se ha vuelto insostenible debido al incremento de los precios internacionales del petróleo, lo que eleva significativamente los costos de importación y genera presión sobre la economía nacional.
Según explicó, mientras el precio del barril de crudo se mantenga por encima de los 90 o 100 dólares, el país enfrentará mayores dificultades para sostener la subvención. “En tanto el precio del barril siga por encima de los 90 o 100 dólares el barril no es sostenible”, afirmó.
En ese contexto, Ríos planteó la necesidad de eliminar de manera progresiva el subsidio a la gasolina, el diésel, el gas natural y, posteriormente, al gas licuado de petróleo (GLP), con el objetivo de evitar un escenario más crítico en el abastecimiento. “De una vez debemos quitar totalmente el subsidio a la gasolina, al diésel, al gas natural y más adelante al GLP, porque si no, la situación se va a tornar en desabastecimiento”, sostuvo.
El exministro explicó que el incremento del precio del crudo —que pasó de niveles cercanos a los 60 dólares a cifras próximas a los 100— implica un aumento considerable en la demanda de divisas para la importación de combustibles. Detalló que Bolivia requiere importar cerca de 100.000 barriles diarios, lo que representa una carga significativa en términos de dólares.
Asimismo, señaló que la escasez de divisas es uno de los factores centrales del problema. Indicó que el país recauda en bolivianos por la venta interna de combustibles, pero necesita dólares para adquirirlos en el mercado internacional. “La ciudadanía tiene que entender que se recauda en bolivianos, pero se compra en dólares”, explicó.
A este escenario se suma el impacto del contrabando, que —según Ríos— podría estar incrementando la demanda fuera del país, debido a la diferencia de precios con naciones vecinas. Mencionó que en países como Perú o Chile, el costo del diésel y la gasolina es considerablemente más alto, lo que genera incentivos para la salida ilegal de carburantes.
Por otra parte, el exministro también vinculó la problemática con el aumento de la demanda interna, especialmente en el sector productivo. En ese sentido, el gerente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández, advirtió que la falta de diésel está afectando el desarrollo de la cosecha de verano y el inicio de la campaña de invierno. “La falta de diésel afecta la cosecha de verano y el arranque de la campaña de invierno”, señaló.
Mientras tanto, desde Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) se atribuyó la situación a un incremento “inusual” en la demanda de combustibles, relacionado con las actividades agrícolas.
Ríos concluyó que, sin ajustes en la política de subsidios y sin una solución estructural al acceso de divisas, el país podría enfrentar mayores dificultades en el abastecimiento de carburantes, lo que ya se refleja en la reaparición de filas en estaciones de servicio y en la preocupación de distintos sectores económicos.


