Bolivia afrontaría un periodo prolongado de contracción económica, según las proyecciones de octubre de 2026 del Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo estima que la economía boliviana registrará una caída del 3% durante esta gestión, una perspectiva que sitúa al país entre las economías con mayores dificultades de la región.
De acuerdo con el informe, la contracción económica continuaría en 2027, lo que prolongaría el escenario recesivo y sus efectos sobre la actividad productiva, el comercio, la inversión y los ingresos de la población. Estas previsiones reflejan los desafíos que enfrenta el país para recuperar el crecimiento.
En cuanto a los precios, el FMI proyecta una inflación del 12,7% para 2026 y prevé que aumente al 15,8% en 2027. De cumplirse estas estimaciones, el encarecimiento de bienes y servicios mantendría la presión sobre el poder adquisitivo de los hogares y los costos de operación de las empresas.
El organismo internacional también calcula que la tasa de desempleo alcanzará el 4,5% este año y subirá al 5,2% en 2027. Este panorama plantea dificultades adicionales para el mercado laboral, especialmente si la actividad económica continúa debilitada y las empresas reducen sus posibilidades de contratación.
Las proyecciones señalan que Bolivia y Haití serían los únicos países de América Latina y el Caribe que registrarían una contracción económica en 2027. En contraste, para Sudamérica se prevé un crecimiento promedio del 2,1% en 2026 y del 2,4% en 2027, lo que evidencia la diferencia entre las perspectivas regionales y las estimaciones para la economía boliviana.
El escenario previsto plantea importantes retos para la recuperación económica nacional. La evolución de la producción, el empleo, los precios y la inversión será clave para determinar si Bolivia logra revertir la tendencia y retomar una senda de crecimiento durante los próximos años.

