Durante su intervención en la Cumbre del Mercosur, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, expuso la situación que atravesó el país tras 53 días de conflicto, advirtió sobre las amenazas que, según afirmó, persisten contra el sistema democrático y alertó que escenarios similares podrían extenderse a otros países de Sudamérica si no existe una respuesta conjunta.
En su participación ante los mandatarios del bloque regional, el presidente Rodrigo Paz sostuvo que Bolivia enfrentó una prolongada crisis que, aseguró, representó un nuevo intento de desestabilización contra el orden constitucional. El mandatario afirmó que estos hechos forman parte de un proceso que, según su criterio, responde a las secuelas de dos décadas de un modelo político que dejó consecuencias económicas, institucionales y morales para el país.
Asimismo, agradeció el respaldo expresado por distintos gobiernos durante el periodo de conflicto, destacando la cooperación brindada mediante el envío de aeronaves para establecer un puente aéreo destinado al traslado de alimentos hacia territorio boliviano.
«Ese apoyo no solo fue solidaridad diplomática, fue una señal histórica en Sudamérica que entendió que cuando una democracia es amenazada, toda la región debe reaccionar, pues todas las democracias están amenazadas, tocan a una y tocan a todas», manifestó Rodrigo Paz, presidente de Bolivia.
El jefe de Estado también reconoció la propuesta de Panamá de organizar una visita de cancilleres y ministros de Seguridad a Bolivia, iniciativa que, señaló, representa una muestra de unidad regional frente a desafíos comunes.
Durante su discurso, Paz afirmó que el país continúa enfrentando amenazas contra el orden democrático impulsadas, según indicó, por sectores radicalizados y estructuras vinculadas a economías ilícitas y al crimen organizado. Además, sostuvo que existen actores políticos, tanto dentro como fuera del territorio nacional, que mantienen acciones orientadas a generar confrontación e inestabilidad institucional.
Respecto al estado de excepción aplicado por su administración para levantar los bloqueos de carreteras, el mandatario aseguró que la medida tuvo un carácter humanitario, preventivo y enmarcado en la Constitución.
«En Bolivia hemos aplicado un estado de excepción que en tres días recuperó la normalidad sin ningún muerto. Su objetivo central fue garantizar el ejercicio efectivo de los derechos humanos de millones de ciudadanos afectados por bloqueos, violencia y amenazas al abastecimiento de alimentos, combustibles, medicamentos y servicios esenciales», afirmó Rodrigo Paz, presidente de Bolivia.
Según explicó, la decisión buscó resguardar derechos fundamentales como la libre circulación, el acceso a la salud, el trabajo y la seguridad de la población.
En la parte final de su intervención, el mandatario expresó su preocupación por el avance del crimen organizado, el narcotráfico y otras amenazas transnacionales, señalando que estos fenómenos requieren una respuesta coordinada entre los países de la región. En ese contexto, advirtió sobre el riesgo de que Sudamérica experimente procesos de desestabilización comparables a la denominada «Primavera Árabe», por lo que pidió que la seguridad democrática hemisférica sea asumida como una prioridad por los gobiernos del continente.

