jueves, mayo 28, 2026
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El trabajo invisible del cuidado: las madres sostienen una economía que aún no las reconoce

En Bolivia, las madres no solo cumplen un rol afectivo en los hogares, sino que también sostienen gran parte del funcionamiento económico y social a través del trabajo de cuidado no remunerado. Sin embargo, esta labor continúa siendo en gran medida invisible y recae de forma desproporcionada sobre las mujeres.

Desde las primeras horas del día, miles de madres en el país inician una rutina que combina tareas domésticas, cuidado de hijos, organización del hogar y actividades laborales remuneradas. Esta doble jornada se repite diariamente y, según especialistas, constituye un componente esencial para el sostenimiento de la economía.

La jefa de ONU Mujeres en Bolivia, Andrea Llerena, explicó que este trabajo es fundamental para el funcionamiento de la sociedad. “Sin este trabajo sería imposible sostener la economía, la educación, la salud y el bienestar social”, señaló, en referencia a las labores de cuidado que realizan principalmente las mujeres.

Datos citados en estudios de organizaciones internacionales muestran que las mujeres entre 28 y 37 años dedican en promedio 6,5 horas diarias al trabajo de cuidado no remunerado, mientras que los hombres destinan aproximadamente 3,8 horas. En zonas rurales e indígenas, esa carga puede llegar entre siete y diez horas diarias.

El informe Tiempo para cuidar, elaborado por Oxfam, describe esta realidad como una “crisis del cuidado”, al evidenciar que la incorporación de las mujeres al mercado laboral no ha sido acompañada por una redistribución equitativa de las tareas domésticas dentro de los hogares.

La especialista Llerena advierte que esta situación genera una sobrecarga constante que limita el desarrollo personal y profesional de las mujeres. “La sobrecarga limita la autonomía económica de las mujeres, reduce sus oportunidades laborales y afecta incluso su derecho al descanso y al autocuidado”, afirmó.

Este fenómeno ha sido conceptualizado como “pobreza de tiempo”, debido a que muchas mujeres no solo perciben menores ingresos, sino que también disponen de menos horas para el descanso, la formación o el desarrollo personal.

El estudio también plantea que la economía no puede entenderse únicamente desde la producción o el mercado, sino que depende de una red invisible de cuidados que permite el funcionamiento cotidiano de la sociedad.

En este contexto, diversos organismos internacionales promueven el concepto de corresponsabilidad del cuidado, que implica la participación del Estado, las empresas, las comunidades y los hombres en la distribución de estas tareas, tradicionalmente asignadas a las mujeres.

Mientras en América Latina algunos países avanzan hacia sistemas nacionales de cuidado, en Bolivia el debate aún es incipiente. No obstante, el análisis de expertos coincide en que el trabajo de cuidado constituye una base fundamental de la economía y plantea el desafío de reconocerlo, redistribuirlo y garantizar condiciones más equitativas para quienes lo sostienen diariamente.

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