El Gobierno nacional apuesta por el ingreso de recursos provenientes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de otros organismos multilaterales para fortalecer las reservas internacionales y respaldar el nuevo régimen cambiario flexible implementado desde el 29 de junio.
Las autoridades consideran que una mayor disponibilidad de dólares permitirá reducir la volatilidad del mercado cambiario y generar mayor confianza en la economía boliviana, en un contexto marcado por el incremento del tipo de cambio oficial durante el último mes.
El presidente del Banco Central de Bolivia, David Espinoza, explicó que el objetivo ya no es mantener un precio fijo para la divisa, sino intervenir cuando existan movimientos excesivos que puedan afectar la estabilidad económica.
Por su parte, el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, sostuvo que el país atraviesa una etapa de transición tras abandonar el régimen cambiario fijo vigente durante varias décadas y atribuyó parte de la presión sobre el dólar al impacto que tuvieron los bloqueos de caminos sobre las exportaciones y el comercio exterior.
El Gobierno proyecta que, con el ingreso de financiamiento internacional superior a los 5.000 millones de dólares, la cotización de la divisa pueda estabilizarse en un rango cercano a Bs 9,70 y Bs 10,20.
Sin embargo, economistas señalaron que el fortalecimiento de las reservas internacionales puede brindar estabilidad en el corto plazo, aunque advirtieron que también será necesario reducir el déficit fiscal y aplicar medidas estructurales para evitar nuevas presiones sobre la moneda nacional.
Los analistas coincidieron además en que la confianza de la población será un factor determinante para el éxito del nuevo régimen cambiario, ya que las expectativas de los ciudadanos también influyen en el comportamiento del mercado y en la demanda de dólares.

