
El aumento constante de los precios de los alimentos y el costo de vida está obligando a miles de familias bolivianas a reducir sus compras, disminuir porciones de comida y reemplazar productos básicos para poder llegar a fin de mes. La situación se agrava en medio de los bloqueos y la inflación que afectan a gran parte del país.
Un estudio de la Fundación Jubileo advierte que la pobreza podría alcanzar entre el 44% y el 47% de la población cuando se incorpora el impacto real de la inflación, una cifra superior al 37,7% reportado oficialmente. Esto significaría que cerca de uno de cada dos bolivianos enfrentaría dificultades para cubrir sus necesidades básicas.
La investigación señala que el encarecimiento de los alimentos está modificando los hábitos de consumo de los hogares. Más de la mitad de las familias manifestó temor a quedarse sin alimentos, mientras que muchas reconocieron haber reducido la calidad y cantidad de su alimentación durante el último año.
Especialistas sostienen que la crisis no solo debe medirse por indicadores económicos, sino también por el acceso efectivo a la alimentación, el empleo y las condiciones de vida de la población. Además, alertan que la clase media se encuentra cada vez más vulnerable debido a la pérdida de poder adquisitivo y al incremento de los gastos básicos.
Los efectos también se sienten en las ciudades y áreas rurales, donde la inflación, la falta de empleo estable y las dificultades económicas continúan deteriorando las condiciones de vida de millones de bolivianos.


