El Ejecutivo Nacional del Transporte Pesado se declaró en estado de emergencia y convocó a un ampliado nacional para el 29 de julio en la ciudad de Cochabamba, donde el sector analizará la crisis provocada por la escasez de combustible y evaluará una posible declaratoria de quiebra nacional.
El dirigente del sector, Domingo Ramos, informó que la determinación fue asumida de manera conjunta por representantes de los nueve departamentos del país, debido a que, según afirmó, no recibieron respuestas concretas del Gobierno a las demandas planteadas por los transportistas.
«En este momento seguimos limosneando combustible, así claro hay que decirlo a las autoridades», afirmó Domingo Ramos, dirigente del Transporte Pesado.
Ramos indicó que, además del desabastecimiento de diésel, el sector observa la falta de seguridad jurídica y cuestiona la aprobación de decretos y leyes sin consenso con los transportistas. Explicó que estos temas serán abordados durante el ampliado nacional, donde también se definirán las acciones que podrían asumir a nivel nacional.
El dirigente también criticó el desarrollo de las reuniones sostenidas con el Gobierno, señalando que en estos encuentros únicamente participaron viceministros y no autoridades con capacidad para tomar decisiones sobre las demandas del sector.
«En este momento seguimos limosneando combustible», reiteró Domingo Ramos, dirigente del Transporte Pesado, al insistir en que la escasez de carburantes continúa afectando las operaciones del sector.
Asimismo, sostuvo que el 82% del transporte pesado se siente discriminado y advirtió que la situación económica de los operadores se agrava debido a las dificultades para acceder al combustible. En ese contexto, señaló que el ampliado del 29 de julio evaluará la posibilidad de declarar la quiebra nacional del sector y definir nuevas medidas de presión.

