El presidente Rodrigo Paz afirmó que su Gobierno impulsará una transformación del Estado para reducir el centralismo y fortalecer las autonomías regionales. Señaló que el proceso comenzará el próximo 5 de agosto con una reunión junto a los gobernadores, donde se iniciará el debate sobre el modelo denominado 50-50.
El mandatario explicó que esta propuesta no busca únicamente redistribuir recursos económicos, sino reformar la estructura del Estado para otorgar mayores competencias y capacidades a gobernaciones y municipios.
Paz sostuvo que el proceso también contempla cambios en la administración de la salud y la educación, con el objetivo de que las regiones puedan definir políticas de acuerdo con sus propias necesidades y potencialidades.
Asimismo, indicó que las gobernaciones y alcaldías también deberán modernizar su funcionamiento para evitar trasladar al nivel regional los problemas de burocracia, déficit y corrupción que, según dijo, afectan al Estado central.
El Presidente aseguró que Bolivia debe avanzar de manera gradual hacia un modelo de mayor autonomía y consideró que, en el futuro, el país se encaminará al federalismo, aunque remarcó que ese proceso deberá realizarse mediante consensos y de forma ordenada.
En relación con las empresas públicas deficitarias, explicó que varias fueron creadas por ley y que cualquier cierre o transformación deberá cumplir los procedimientos establecidos por la Asamblea Legislativa.
Paz también señaló que la reforma busca convertir al Estado en un facilitador del desarrollo, promoviendo mayor participación de las regiones y del sector productivo para impulsar inversiones y generar crecimiento económico.
Finalmente, reiteró que el proceso de descentralización no solo implica una nueva distribución de recursos, sino también una reorganización institucional que permita mejorar los servicios públicos y fortalecer las capacidades de cada departamento.

