El sector de la construcción enfrenta un nuevo escenario de presión luego de registrar una caída del 27,3% durante el primer semestre y tras el incremento del precio del diésel, que pasó de Bs 9,80 a Bs 17,95 por litro.
Las empresas constructoras sostienen que el aumento del combustible se suma al encarecimiento de materiales, las dificultades para acceder a divisas, problemas de flujo financiero y retrasos en los pagos de entidades públicas.
Representantes del sector estiman que los costos de ejecución de las obras aumentaron entre 50% y 60% en aproximadamente un año, por lo que plantean ajustes en los contratos públicos para evitar nuevas paralizaciones.
La Cámara Boliviana de la Construcción y otras organizaciones proponen implementar una fórmula polinómica que permita actualizar automáticamente los contratos de acuerdo con las variaciones de materiales, mano de obra, maquinaria y combustible.
El sector también reclama que las instituciones públicas determinen los recursos disponibles para cada proyecto y analicen, según las condiciones de cada obra, posibles reajustes, suspensiones temporales o modificaciones de los contratos.
Las cámaras departamentales advierten además sobre las deudas acumuladas por entidades públicas. En La Paz, el sector reportó que más del 70% de las empresas asociadas tendrían proyectos paralizados mientras esperan la aplicación de reajustes de precios.

