El Vaad Hajinuj de AMIA y la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés pusieron en marcha un proyecto destinado a fortalecer la calidad educativa en la Red Escolar Judía. La iniciativa reúne actualmente a 21 instituciones y busca que cada escuela pueda identificar sus propias necesidades, desarrollar estrategias de mejora y compartir experiencias con otros establecimientos sin perder su identidad particular.
El proyecto surgió a partir de un proceso de diagnóstico realizado por AMIA, cuyo antecedente fue una investigación desarrollada en 2021 y plasmada posteriormente en el informe Mifné. Ese trabajo permitió identificar un alto nivel de conformidad de las familias con las escuelas, pero también áreas susceptibles de fortalecimiento. A partir de ese diagnóstico se inició un proceso de trabajo con directivos y otros integrantes de la red que derivó en la propuesta implementada durante 2026.
La iniciativa contempla tres dimensiones principales: gestión institucional, prácticas pedagógicas y comunicación. El objetivo es analizar cómo funcionan las escuelas, cómo se desarrollan los procesos de enseñanza y aprendizaje y de qué manera cada institución comunica su propuesta educativa. El proyecto pone el aprendizaje de los estudiantes en el centro y busca que las decisiones de mejora estén acompañadas por información, participación de los equipos escolares y conocimiento de las características de cada comunidad.
Uno de los principios planteados por los responsables del proyecto es trabajar de manera conjunta sin uniformar a las instituciones. Las escuelas que forman parte de la red tienen diferentes historias, identidades, orientaciones académicas y prioridades educativas, por lo que no se pretende aplicar un mismo plan a todas. La participación tampoco fue obligatoria y cada establecimiento podrá definir sus propias fortalezas, necesidades y objetivos de acuerdo con su realidad.
Para desarrollar el proceso, cada escuela designó dos referentes que participan mensualmente en comunidades de trabajo conformadas por cinco instituciones. También se realizan instancias de formación y análisis que posteriormente buscan involucrar a docentes, equipos de orientación y responsables de educación judaica. Entre las herramientas utilizadas se encuentran encuestas a estudiantes y docentes, análisis de información institucional y visitas de los coordinadores, con el propósito de que los datos ayuden a orientar las decisiones de cada escuela.
El proyecto se encuentra todavía en una etapa inicial y contempla que durante 2027 las instituciones diseñen e implementen sus propios planes de fortalecimiento. También se prevé la construcción de un portafolio institucional para registrar las decisiones adoptadas, los resultados y los aprendizajes obtenidos durante el proceso. La propuesta busca así combinar el trabajo colaborativo entre escuelas con estrategias específicas para cada comunidad educativa.

