La Sociedad Boliviana de Autores y Compositores de Música (Sobodaycom) enfrenta una creciente controversia luego de que varios artistas bolivianos denunciaran presuntas irregularidades en la administración y distribución de regalías por derechos de autor. La polémica se intensificó tras la implementación del reglamento de la Ley Municipal Autonómica 281/2022 «Matilde Casazola» en Sucre, que fortalece los mecanismos de cobro por el uso de obras musicales en eventos públicos y privados.
La normativa establece que toda persona o empresa que organice actividades con fines de lucro deberá solicitar autorización a Sobodaycom y presentar un listado detallado de las canciones que serán utilizadas. La medida generó preocupación entre artistas, DJs, sonidistas y empresarios del entretenimiento, quienes consideran que los nuevos cobros carecen de la transparencia necesaria respecto al destino de los recursos recaudados.
Uno de los primeros en pronunciarse fue el cantante Luis Vega, quien cuestionó el funcionamiento del sistema de regalías en el país. “En Bolivia no existe una industria real porque a los artistas les están robando”, afirmó. El músico aseguró que nunca recibió pagos por sus composiciones y señaló que incluso tuvo que cancelar un monto a Sobodaycom por reproducir su propia música durante la celebración de su matrimonio.
Las críticas también fueron expresadas por Alejandro Delius, vocalista de la agrupación Quirquiña, quien afirmó que la institución mantiene una deuda histórica con varios autores. “Sobodaycom me debe 26 años de pagos retroactivos por canciones que tienen millones de reproducciones”, sostuvo, al tiempo de anunciar que representantes de la entidad no podrán ingresar a sus presentaciones.
A estas observaciones se sumaron el actor Rigucho, quien cuestionó el destino de los recursos luego de pagar por el uso de una parodia, y Viko Paredes, integrante de Alcoholika, quien reclamó mayor transparencia en la administración de los fondos y una rendición de cuentas hacia los propios socios de la organización.
Por su parte, el artista Bonny Lovy también expresó su desacuerdo mediante sus redes sociales. “Sobodaycom le saca dinero a la gente que está emprendiendo y no lo reparte a los artistas nacionales; incluso dudo que envíen recursos a los internacionales”, manifestó.
Sobodaycom es una entidad privada sin fines de lucro encargada de administrar y recaudar los derechos de autor de obras musicales en Bolivia, labor que desarrolla bajo la supervisión del Servicio Nacional de Propiedad Intelectual (Senapi). Sin embargo, los artistas sostienen que el organismo fiscalizador no ejerce un control efectivo sobre la gestión de la institución.
Mientras continúan las críticas, el sector artístico demanda una auditoría, mayor transparencia en el manejo de los recursos y el pago de las regalías que, según afirman, les corresponden por la utilización de sus obras musicales.

