La Cámara Forestal de Bolivia (CFB) advirtió que el sector atraviesa una de las crisis más severas de los últimos años, tras registrar una fuerte caída en las exportaciones durante el segundo trimestre de 2026. Según la entidad, las ventas al exterior disminuyeron un 66,1% en comparación con el mismo periodo de 2024, situación que incluso supera los niveles observados durante la etapa más crítica de la pandemia del Covid-19.
De acuerdo con la CFB, la reducción de las exportaciones se produjo después de que autoridades chilenas iniciaran una investigación por presuntos cargamentos de madera provenientes de Bolivia que habrían contenido sustancias controladas. A raíz de este proceso, los envíos comenzaron a ser sometidos a inspecciones y análisis extraordinarios, lo que generó demoras de más de 20 días y la paralización de numerosos despachos internacionales.
El presidente de la Cámara Forestal de Bolivia, Pedro Colanzi, afirmó que la situación representa un escenario sin precedentes para la actividad forestal nacional.
“La actividad forestal está atravesando un escenario más complejo que el vivido durante la pandemia”, señaló Pedro Colanzi, presidente de la Cámara Forestal de Bolivia.
Las cifras difundidas por la institución reflejan el impacto económico de esta situación. En mayo de 2026 las exportaciones alcanzaron aproximadamente 1,88 millones de dólares, mientras que los datos preliminares de junio muestran ventas superiores a 1,16 millones de dólares, montos inferiores a los registrados durante el mismo periodo de 2020, cuando la emergencia sanitaria afectaba la economía.
La Cámara Forestal indicó que la cadena productiva genera más de 200.000 empleos directos e indirectos, beneficiando a comunidades forestales, empresas madereras, transportistas, operadores logísticos, carpinteros y pequeños productores vinculados al sector.
Asimismo, la entidad estimó que la contracción de las exportaciones durante el segundo trimestre ocasionó un impacto económico superior a 183 millones de bolivianos, afectando a distintos actores de la actividad forestal.
Entre los factores que, según la institución, contribuyeron a profundizar la crisis se encuentran las dificultades logísticas, la escasez de combustibles, los bloqueos de carreteras registrados durante las últimas semanas y las restricciones aplicadas a las exportaciones tras el inicio de las investigaciones.
Actualmente, alrededor de 60 contenedores permanecen retenidos en el puerto chileno de Arica, a la espera de la conclusión de los análisis de laboratorio correspondientes. La Cámara Forestal señaló que, hasta el momento, no se conocen oficialmente los resultados de las investigaciones ni se instaló la comisión internacional de verificación anunciada previamente.
Ante este panorama, la CFB informó que el pasado 3 de julio remitió notas a la Fiscalía General del Estado, al Ministerio de Gobierno y a otras instituciones involucradas en el control de las exportaciones, solicitando la conformación de una Mesa Técnica Interinstitucional para coordinar acciones que permitan agilizar los procedimientos sin afectar el comercio legal.
“Bolivia necesita demostrar que puede investigar con todo el rigor que corresponde y, al mismo tiempo, proteger el trabajo, las exportaciones y la confianza en un sector que genera más de 200.000 empleos. Ese es el desafío que hoy tenemos como país”, manifestó Pedro Colanzi.
La Cámara Forestal advirtió que la demora en la reanudación de las exportaciones podría generar mayores pérdidas económicas, afectar la principal temporada de producción del sector y deteriorar la confianza de los mercados internacionales en los productos forestales bolivianos.

