La falta de combustible y la reducción de vuelos nacionales están complicando los viajes dentro de Bolivia, con mayores tiempos de espera y un incremento en el costo de los pasajes.
Boliviana de Aviación (BoA) opera actualmente con 10 de sus 19 aeronaves y reconoce una sobredemanda que deja aproximadamente al 20% del mercado sin atención. La menor disponibilidad también provocó miles de vuelos retrasados.
Entre enero y julio de 2026, el transporte aéreo nacional movilizó 2.060.786 pasajeros, 360.831 menos que en el mismo periodo de 2025, lo que representa una caída del 14,90%. Santa Cruz, La Paz y Cochabamba concentran el 72% de los pasajeros nacionales.
En el transporte terrestre, los buses interdepartamentales enfrentan filas de hasta cuatro y cinco días para cargar diésel. Los operadores señalan que actualmente trabajan entre el 30% y 40% de su capacidad, mientras algunos recurren al mercado informal para abastecerse.
La situación también afecta a los pasajeros que viajan por trabajo, salud o motivos familiares. Las agencias recomiendan adquirir los boletos con al menos dos semanas de anticipación debido a la menor oferta y al aumento de las tarifas.

