Washington impulsa una nueva estrategia hemisférica para enfrentar a los carteles del narcotráfico y organizaciones criminales transnacionales. En ese marco, Bolivia se incorpora a un esquema de cooperación que contempla una inversión de 20 millones de dólares destinada a fortalecer la lucha contra el narcotráfico y otros delitos vinculados al crimen organizado.
El Gobierno de Estados Unidos anunció la puesta en marcha de una nueva fase de su política de seguridad regional con la creación de la Coalición Anticarteles de las Américas (ACCC, por sus siglas en inglés), una iniciativa orientada a coordinar acciones entre países aliados para combatir organizaciones criminales consideradas una amenaza para la seguridad del continente.
El anuncio fue realizado por el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, quien explicó que la administración del presidente Donald Trump trabaja junto a gobiernos de Centroamérica y Sudamérica para fortalecer la persecución de redes vinculadas al narcotráfico y otras estructuras delictivas transnacionales.
“La estamos formando con gobiernos aliados en Centroamérica y Sudamérica para perseguir, derrotar y destruir organizaciones terroristas extranjeras y carteles del narcotráfico”, afirmó Hegseth durante una entrevista concedida al programa Face the Nation de la cadena CBS.
Al ser consultado sobre la posibilidad de futuras operaciones en distintos países de la región, el jefe del Pentágono respondió: “Sí, deberían esperarlo”, al referirse a la continuidad de la estrategia estadounidense frente a organizaciones criminales internacionales.
En paralelo al anuncio de la nueva coalición regional, Estados Unidos comprometió 20 millones de dólares para fortalecer las capacidades bolivianas en materia de seguridad, investigación criminal y lucha contra el narcotráfico.
El acuerdo fue suscrito por el canciller Fernando Aramayo y la encargada de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia, Debra Hevia, quien se encuentra próxima a concluir su misión diplomática en el país.
Según información oficial de la Cancillería, los recursos estarán destinados a programas de asistencia técnica, capacitación especializada y provisión de equipamiento para instituciones encargadas de combatir el crimen organizado transnacional.
A través de un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores destacó que la cooperación se desarrollará bajo principios de respeto mutuo y soberanía nacional.
“Bolivia reafirma su compromiso con una cooperación internacional basada en la responsabilidad compartida, el respeto mutuo y la acción coordinada frente a los desafíos comunes de seguridad”, señala el pronunciamiento oficial.
La firma del convenio representa un nuevo paso en el acercamiento diplomático entre Bolivia y Estados Unidos, cuyas relaciones experimentaron un deterioro desde 2008, cuando fueron suspendidos los vínculos a nivel de embajadores tras la expulsión del entonces representante estadounidense Philip Goldberg durante el gobierno de Evo Morales.
Desde la llegada de Rodrigo Paz a la Presidencia, en noviembre de 2025, ambos países retomaron canales de diálogo y cooperación en áreas vinculadas a la seguridad. Sin embargo, hasta el momento no se ha restablecido plenamente la representación diplomática mediante el nombramiento de embajadores.
Las autoridades también resaltaron la reactivación de mecanismos de cooperación internacional en la lucha antidroga, incluyendo el trabajo coordinado con agencias especializadas.
La nueva estrategia estadounidense se complementa con el programa regional denominado Escudo de las Américas, impulsado por Washington como una plataforma de coordinación política y de seguridad entre países aliados.
Bolivia forma parte de esta iniciativa desde principios de año. En marzo, el presidente Rodrigo Paz participó en una cumbre regional del bloque, que posteriormente expresó respaldo al Gobierno boliviano frente a la crisis provocada por los bloqueos de carreteras y los conflictos sociales registrados en el país.
El 5 de junio, los miembros de la alianza emitieron una declaración conjunta en la que manifestaron su apoyo al Gobierno boliviano y advirtieron sobre la presunta participación de organizaciones criminales en acciones destinadas a generar desestabilización.
Las declaraciones de Hegseth coinciden con la postura asumida por el Ejecutivo boliviano, que en varias oportunidades ha señalado que detrás de algunas movilizaciones existen intereses vinculados al crimen organizado.
El secretario de Defensa estadounidense sostuvo que la nueva coalición regional buscará actuar de manera coordinada con gobiernos y fuerzas de seguridad aliadas para enfrentar estructuras criminales que, según Washington, operan con características similares a organizaciones terroristas.
Las afirmaciones fueron realizadas tras referirse a la operación en la que habría sido abatido Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como “Niño Guerrero”, identificado como líder de la organización criminal venezolana Tren de Aragua.
“Pudimos identificar dónde estaba y matarlo, tal como mataríamos a Al Qaeda o a ISIS, como hicimos en Medio Oriente”, declaró Hegseth.
Asimismo, aseguró que Estados Unidos aplicará a estas organizaciones criminales el mismo enfoque utilizado frente a grupos terroristas internacionales.
“Tratamos a estas organizaciones terroristas extranjeras de la misma manera”, afirmó la autoridad estadounidense.
Desde la reanudación de la cooperación antidroga entre Bolivia y Estados Unidos, las autoridades reportaron la captura de integrantes del Primer Comando de la Capital (PCC) y del Comando Vermelho, dos organizaciones criminales brasileñas con presencia en varios países de la región.
También fue detenido el ciudadano uruguayo Sebastián Marset, investigado internacionalmente por presuntos vínculos con operaciones de lavado de dinero y narcotráfico.
El pasado 5 de junio, Washington incorporó al PCC y al Comando Vermelho a su lista de organizaciones terroristas extranjeras, una medida que permite ampliar mecanismos de sanción financiera, congelamiento de activos y persecución de redes de apoyo vinculadas a estos grupos.
Con la creación de la Coalición Anticarteles de las Américas y el fortalecimiento de la cooperación bilateral con Bolivia, Estados Unidos busca consolidar una estrategia regional enfocada en la lucha contra las organizaciones criminales transnacionales que operan en el continente.


