La escasez de diésel continúa afectando al transporte y al sector productivo en Bolivia. Las largas filas en estaciones de servicio persisten en distintos departamentos, mientras transportistas y productores alertan sobre el incremento de costos, dificultades logísticas y riesgos para el abastecimiento de alimentos.
En Santa Cruz, una cisterna con diésel llegó al surtidor Rivero durante la tarde del lunes, pero el combustible se agotó pocas horas después, obligando a los conductores a continuar la espera. Situaciones similares se registraron en Cochabamba, donde las filas superaron el kilómetro; en Oruro, donde transportistas denunciaron incumplimientos en la distribución; en Tarija, con empresas operando al 50% de su capacidad; y en Beni, donde los tiempos de espera se prolongan durante varios días. En Potosí, aunque hubo una mejora parcial en el abastecimiento, las filas no desaparecieron.
Ante este panorama, el transporte pesado convocó a un ampliado nacional para el próximo 29 de julio en Cochabamba, donde definirá las medidas que asumirá frente a la falta de combustible y otros problemas que afectan al sector.
El impacto también alcanza a la producción agropecuaria. Desde la Asociación Departamental de Porcicultores (Adepor) señalaron que la falta de diésel dificulta el transporte de animales, alimentos e insumos, mientras que representantes del sector avícola advirtieron que la escasez complica el traslado de alimento balanceado y de la producción hacia los mercados, elevando los costos de operación.
La última explicación oficial fue emitida por YPFB, que aseguró que el combustible ya ingresó al país y atribuyó la demora en la distribución a controles de calidad. Sin embargo, hasta el momento las filas por diésel continúan en diferentes regiones y no existe un nuevo anuncio sobre la fecha en la que se normalizará el abastecimiento.

