El conflicto social que atraviesa Bolivia ingresó a un nuevo mes este lunes con 91 puntos de bloqueo en carreteras distribuidos en seis departamentos del país, según el reporte actualizado de transitabilidad de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC). Las medidas de presión continúan pese a los reiterados intentos de diálogo impulsados por diferentes instituciones y autoridades.
De acuerdo con el informe oficial, Cochabamba concentra la mayor cantidad de bloqueos con 30 puntos de conflicto, consolidándose como la región más afectada por las interrupciones al tránsito vehicular. Le siguen La Paz con 20 bloqueos, Potosí con 15, Oruro con 12, Chuquisaca con 10 y Santa Cruz con cuatro.
Por el contrario, los departamentos de Pando, Beni y Tarija permanecen sin puntos de bloqueo en la red vial administrada por la ABC.
Las medidas de presión comenzaron el pasado 1 de mayo con la declaratoria de paro general indefinido impulsada por la Central Obrera Boliviana (COB). Días después, organizaciones campesinas iniciaron bloqueos de carreteras en el departamento de La Paz, acciones que posteriormente se extendieron a otras regiones del territorio nacional.
Aunque inicialmente los sectores movilizados planteaban demandas vinculadas a reivindicaciones sectoriales y económicas, con el transcurso de las semanas la principal exigencia pasó a ser la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Durante las últimas semanas se desarrollaron diversos intentos de acercamiento entre el Gobierno y los sectores movilizados. Instituciones como la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y organizaciones defensoras de derechos humanos promovieron espacios de mediación con el objetivo de encontrar una salida negociada al conflicto.
Uno de los principales requisitos planteados por los dirigentes movilizados para iniciar conversaciones formales fue la anulación de las órdenes de aprehensión emitidas contra algunos de sus líderes. La Justicia finalmente dejó sin efecto dichas órdenes; sin embargo, las organizaciones sociales determinaron durante el fin de semana mantener los bloqueos y las medidas de presión.
La continuidad del conflicto sigue generando importantes consecuencias económicas y sociales. Diversos sectores productivos reportan pérdidas millonarias debido a las dificultades para transportar mercancías y cumplir compromisos comerciales tanto en el mercado interno como en el exterior.
Asimismo, en ciudades como La Paz y El Alto persisten problemas de abastecimiento de alimentos, medicamentos, combustibles y oxígeno medicinal. La situación también se refleja en extensas filas en estaciones de servicio y en el incremento de precios de algunos productos de primera necesidad.
Mientras tanto, la incertidumbre continúa marcando el panorama nacional al inicio de junio, en un contexto en el que aún no se vislumbra una solución inmediata al conflicto que mantiene interrumpidas importantes rutas del país y afecta a miles de ciudadanos.


