La Administradora Boliviana de Carreteras alertó que varios puntos de la vía presentan daños considerables debido a las medidas de presión instaladas en la ruta. La institución advierte que las afectaciones comprometen la seguridad vial y generarán elevados costos de reparación para el Estado.
La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) denunció un grave deterioro en la carretera que conecta los departamentos de Cochabamba y Oruro, producto de los bloqueos instalados en diferentes sectores de la vía. Según la entidad, la utilización de explosivos, la quema de llantas sobre la plataforma asfáltica y la remoción de elementos de seguridad vial han provocado daños significativos a la infraestructura caminera y puesto en riesgo la integridad de los usuarios.
De acuerdo con reportes técnicos elaborados por las microempresas encargadas de la conservación vial, los daños se concentran principalmente en el tramo Caracollo–Confital–Bombeo, una de las rutas más importantes para la conexión entre el occidente y el centro del país.
El gerente regional de la ABC en Oruro, Igor Murillo, explicó que las medidas de presión no solo han paralizado la circulación vehicular durante varias semanas, sino que también están generando consecuencias directas sobre la infraestructura vial, cuya recuperación requerirá importantes inversiones económicas una vez que concluyan los conflictos.
Entre los sectores más afectados se encuentran las comunidades de Aranjuez y Japo Kasa, donde se registró la quema constante de neumáticos sobre la capa asfáltica. Esta práctica provoca altas temperaturas que debilitan y deforman la estructura del pavimento, acelerando su desgaste y reduciendo considerablemente su vida útil.
Asimismo, la ABC reportó el desplazamiento de barreras de seguridad tipo New Jersey instaladas en la doble vía Caracollo–Confital–Bombeo. Estos elementos cumplen una función fundamental para la protección de conductores y pasajeros, por lo que su retiro representa un riesgo adicional para la seguridad vial.
La situación más preocupante, según la institución, se presenta en sectores como Sayari, Tukiñ y Cruce Tacopaya, donde los bloqueadores habrían utilizado dinamita para provocar desprendimientos de rocas sobre la carretera. La detonación de explosivos generó la caída de material rocoso de gran tamaño, obstruyendo la vía y comprometiendo la estabilidad de taludes y formaciones geológicas cercanas.
La ABC advirtió que estas acciones incrementan significativamente el riesgo de accidentes, tanto para las personas que eventualmente circulen por la zona como para los trabajadores encargados de rehabilitar la carretera una vez que se levanten los bloqueos.
Según la evaluación preliminar, los daños no se limitan únicamente a la interrupción temporal del tránsito. La institución prevé que, tras la conclusión de las medidas de presión, emerjan problemas estructurales más severos, entre ellos la aparición de baches de gran magnitud, fisuras en la carpeta asfáltica, acumulación de material pétreo sobre la plataforma, afectaciones a la señalización vial y deterioro de sistemas de seguridad instalados a lo largo del trayecto.
La entidad estatal señaló que el proceso de rehabilitación demandará trabajos especializados de limpieza, reposición de señalización, estabilización de taludes y reconstrucción de sectores dañados, lo que representará costos adicionales para el Estado boliviano.
En medio de un escenario marcado por más de un mes de bloqueos en diferentes regiones del país, la ABC expresó su preocupación por las consecuencias que estas acciones están generando sobre la infraestructura caminera nacional, advirtiendo que los daños podrían prolongar las dificultades de transitabilidad incluso después de que los conflictos concluyan.
Finalmente, la institución reiteró su llamado a preservar las carreteras y demás obras públicas, recordando que se trata de infraestructura estratégica para la integración nacional, el transporte de personas y mercancías, así como para el desarrollo económico de las regiones.


