Rusia lanzó durante la madrugada de este martes una ofensiva con drones y misiles balísticos contra distintos puntos de Ucrania, incluyendo la capital, Kiev, y la región de Odesa. Según las autoridades ucranianas, los ataques alcanzaron edificios residenciales, viviendas, infraestructura civil y transporte público. El primer balance reportó personas heridas y daños materiales provocados por los impactos y restos de los proyectiles.
En Kiev, las defensas ucranianas informaron que lograron derribar dos misiles balísticos, aunque otros proyectiles alcanzaron diferentes sectores de la ciudad. El alcalde Vitali Klitschko señaló que restos de misiles cayeron en el patio de un edificio residencial y que un inmueble no residencial se incendió en otra zona. Equipos de emergencia fueron movilizados durante la noche para atender los daños y posibles víctimas.
La ofensiva también afectó la región de Odesa, donde las autoridades informaron daños en edificios residenciales, infraestructura civil, una escuela, un refugio de animales y estructuras portuarias. Los primeros reportes manejaron distintas cifras de personas heridas, mientras el gobernador regional Oleh Kiper informó posteriormente que seis personas resultaron lesionadas y que una empresa civil sufrió daños graves.
El Ministerio de Defensa de Rusia afirmó que sus ataques estuvieron dirigidos contra centros de procesamiento de datos en Kiev que, según Moscú, son utilizados por las Fuerzas Armadas de Ucrania. También aseguró haber atacado lugares de almacenamiento de drones y misiles de crucero, una subestación eléctrica, una fábrica de drones y estructuras portuarias en Odesa. Estas afirmaciones corresponden a la versión de las autoridades rusas sobre los objetivos de la operación.
La ofensiva se produce mientras Ucrania enfrenta presión sobre sus sistemas de defensa aérea y una disponibilidad limitada de misiles interceptores Patriot, utilizados para enfrentar ataques balísticos. Las autoridades ucranianas han advertido sobre la necesidad de reforzar estas capacidades antes de los meses de invierno, periodo en el que en años anteriores los ataques contra infraestructura energética provocaron interrupciones en servicios como electricidad, calefacción y agua.
El conflicto continúa también con ataques de largo alcance de ambos lados. Ucrania ha utilizado drones contra instalaciones rusas vinculadas con la producción de misiles y drones, además de sitios de lanzamiento y refinerías, mientras Rusia mantiene sus operaciones aéreas contra territorio ucraniano. En el frente oriental y meridional, las fuerzas de ambos países permanecen mayormente estancadas, mientras Kiev y Moscú continúan realizando acciones militares y acusaciones cruzadas.

