Después de 48 días de bloqueos, desabastecimiento y tensiones sociales en distintas regiones del país, el Gobierno y la Central Obrera Boliviana (COB) instalarán este miércoles a las 16:00 una mesa de diálogo en el Banco Central de Bolivia, con la expectativa de encaminar una salida a la crisis que ha generado importantes pérdidas económicas y un fuerte impacto en la vida cotidiana de la población.
El Gobierno nacional y la Central Obrera Boliviana (COB) confirmaron la instalación de una mesa de diálogo este miércoles a las 16:00 en instalaciones del Banco Central de Bolivia (BCB), luego de casi siete semanas de conflicto marcado por bloqueos de carreteras, interrupciones en la cadena de abastecimiento y crecientes pérdidas económicas en distintos sectores productivos del país.
La confirmación fue realizada por el vocero presidencial, José Luis Gálvez, quien informó que la reunión fue coordinada entre ambas partes como parte de un intento por encaminar una solución negociada al conflicto social. Según la autoridad, el encuentro busca priorizar una salida técnica y política a las demandas planteadas por la organización sindical.
“Vamos a comenzar el diálogo a las cuatro de la tarde en instalaciones del Banco Central”, señaló Gálvez, quien agregó que el Gobierno espera que la mesa de negociación permita abordar de manera estructurada los pliegos presentados por la COB y otros sectores movilizados.
El inicio del diálogo ocurre tras la entrega de una “conminatoria y planteamiento para la pacificación y recuperación del país” por parte de la COB, documento en el que se establece una agenda de ocho puntos. Entre ellos se incluyen demandas sociales, económicas y laborales, además de mecanismos de verificación y seguimiento a los posibles acuerdos.
Un elemento relevante del proceso es que en este nuevo escenario ya no figura la exigencia de renuncia del presidente Rodrigo Paz, una demanda que había sido parte central de las movilizaciones en etapas anteriores del conflicto. Este cambio ha sido interpretado como un ajuste en la estrategia de negociación de algunos sectores sindicales.
Durante el conflicto, la COB y organizaciones campesinas habían sostenido también el denominado “acuerdo de unidad”, que incluía posiciones más radicales en relación con el Ejecutivo. Sin embargo, en las últimas semanas varias de estas organizaciones han modificado sus posturas y han comenzado a plantear condiciones para un eventual levantamiento de las medidas de presión.
En paralelo al anuncio del diálogo, se registraron tensiones en algunas zonas urbanas, particularmente en El Alto, donde grupos de vecinos expresaron su rechazo a los bloqueos y exigieron una solución inmediata a la crisis. Estos incidentes, según el Gobierno, responden al desgaste social tras más de seis semanas de interrupciones en la circulación.
El vocero presidencial advirtió además que existen sectores interesados en boicotear el proceso de acercamiento, aunque aseguró que las autoridades trabajarán para garantizar la instalación de la mesa de negociación. En ese sentido, se dispuso presencia policial en puntos específicos, con el objetivo de proteger a la población y evitar hechos de violencia.
“Eso no va a suceder”, afirmó Gálvez, al referirse a posibles intentos de sabotear el diálogo, y sostuvo que el país ingresa a una fase de resolución institucional del conflicto.
Pese a la disminución de puntos de bloqueo en algunas regiones, aún se mantienen cortes en rutas estratégicas, especialmente en vías que conectan La Paz con Oruro y Copacabana. Estas interrupciones han afectado el tránsito de combustible, alimentos y productos básicos, agravando la escasez en varias ciudades del eje central.
Con la instalación del diálogo prevista para esta tarde, el país entra en un momento clave para definir si el conflicto avanza hacia una solución negociada o si persisten las tensiones sociales en los próximos días.












