Las autoridades chilenas realizaron el mayor golpe al narcotráfico de su historia al decomisar más de 100 toneladas de clorhidrato de cocaína y ketamina que estaban impregnadas químicamente en un cargamento de madera proveniente de Bolivia.
El operativo se ejecutó de manera simultánea en los puertos de Arica, Valparaíso y San Antonio, donde fueron intervenidos 45 contenedores que transportaban más de 1.080 toneladas de madera aserrada destinada a mercados internacionales.
Según las investigaciones, las organizaciones criminales utilizaron un sofisticado método para incorporar cocaína, ketamina y otras sustancias químicas directamente en la estructura de la madera, dificultando su detección mediante controles convencionales.
Las autoridades chilenas señalaron que la droga tenía como destino final al menos 15 países de Europa, Norteamérica y Oceanía, utilizando a Chile como plataforma de exportación bajo la apariencia de una operación comercial legal.
El histórico decomiso fue posible gracias a labores de inteligencia, escáneres especializados, unidades caninas y el trabajo coordinado entre la Fiscalía, Aduanas y la Policía Marítima de Chile.
Como parte de la investigación internacional, la información fue compartida con las autoridades bolivianas, lo que permitió la ejecución de operativos y detenciones vinculadas al caso en territorio nacional.


