La crisis financiera de Ueno Bank en Paraguay ha puesto bajo la lupa los recursos que empresas y entidades bolivianas mantienen fuera del país. El tema cobra relevancia luego de que el Banco Central de Bolivia (BCB) reportara que los depósitos en el exterior alcanzaron los 890 millones de dólares al cierre de 2025, frente a los 615 millones registrados en 2024.
De acuerdo con el informe oficial, este incremento representa un crecimiento del 44,5%, equivalente a 274 millones de dólares adicionales. Entre las actividades económicas con mayor participación en estos depósitos figuran hidrocarburos, con el 39%; industria manufacturera, con el 16%; intermediación financiera, también con el 16%; y comercio, con el 8%.
El documento del BCB también precisa que esta categoría incluye depósitos del sector financiero boliviano en el exterior. Sin embargo, no identifica los países donde se encuentran esos recursos ni las entidades bancarias que los administran, por lo que no existe información pública que permita establecer una conexión directa entre esos depósitos y Ueno Bank.
En Paraguay, el Banco Central dispuso el 2 de noviembre de 2026 iniciar el procedimiento de resolución de Ueno Bank, después de constatar que su índice de solvencia había caído por debajo del 50% del mínimo requerido, como consecuencia de ajustes realizados a sus estados financieros durante el proceso de regularización.
La autoridad paraguaya anunció la designación de interventores para verificar la situación patrimonial de la entidad y preservar sus activos. También activó los mecanismos de protección para los depositantes mediante el Fondo de Garantía de Depósitos, conforme a los límites establecidos por la legislación de ese país.
El caso generó preocupación sobre la seguridad de los recursos depositados en la entidad y abrió interrogantes sobre la supervisión financiera, las operaciones bancarias y las responsabilidades que deberán establecerse durante el proceso de resolución.
En Bolivia, el crecimiento de los depósitos en el exterior plantea preguntas sobre el destino geográfico de esos capitales, las entidades que los reciben y los mecanismos de seguimiento y transparencia. No obstante, las cifras del BCB no demuestran que esos recursos hayan sido colocados en Paraguay ni que estén relacionados con la crisis de Ueno Bank.
La situación deja sobre la mesa un tema de interés económico: conocer con mayor precisión dónde se encuentran los recursos de empresas y entidades financieras bolivianas en el exterior y qué riesgos pueden enfrentar ante eventuales crisis bancarias internacionales.

