El defensor del Pueblo de Bolivia, Pedro Callisaya, expresó este lunes su preocupación por la prolongación de los conflictos y bloqueos que afectan al país desde hace más de tres semanas y advirtió que la situación está deteriorando la convivencia pacífica y el respeto a los derechos humanos.
La autoridad señaló que la falta de acuerdos entre el Gobierno y los sectores movilizados ha profundizado la tensión política y social, llevando al país a una situación crítica.
“Mientras el Gobierno cree que dialogar es rendirse, los sectores movilizados parecen creer que sentarse a hablar es traicionar su lucha”, afirmó Callisaya al pedir a ambas partes priorizar el diálogo para encontrar soluciones al conflicto.
El representante de la Defensoría del Pueblo de Bolivia indicó que los bloqueos y protestas están generando consecuencias graves para la población, especialmente por las dificultades en el traslado de oxígeno medicinal, medicamentos e insumos médicos hacia distintas regiones del país.
Asimismo, alertó sobre el desabastecimiento de combustibles y el incremento sostenido en los precios de alimentos y productos de primera necesidad, situación que afecta principalmente a los sectores más vulnerables.
“El derecho a la salud y a la vida no pueden quedar atrapados en medio de la confrontación. El pueblo quiere comer, quiere trabajar y quiere restablecer la normalidad cotidiana”, sostuvo Callisaya.
La autoridad defensorial también manifestó preocupación por los hechos de violencia registrados durante las movilizaciones y pidió que se investiguen los casos de fallecidos, heridos y agresiones contra trabajadores de la prensa.
En ese contexto, solicitó al Ministerio Público de Bolivia actuar de manera inmediata para esclarecer los hechos denunciados durante las jornadas de protesta.
“No podemos seguir confrontándonos entre bolivianos”, concluyó el Defensor del Pueblo.


