El Gobierno nacional ratificó que no incrementará el precio de los combustibles en el mercado interno, pese a que ya concluyó el plazo de 180 días establecido por el Decreto Supremo 5516 para revisar el esquema tarifario en función de las variaciones del mercado internacional.
La decisión fue confirmada por el ministro de Hidrocarburos y Energía, Marcelo Blanco, quien aseguró que no existe ninguna intención de aumentar el precio de la gasolina o del diésel, descartando además versiones sobre eventuales procesos de privatización relacionados con el sector energético.
Actualmente, la gasolina especial continúa comercializándose a Bs 6,96 por litro y el diésel oil a Bs 9,80, valores que fueron definidos tras el ajuste aplicado a finales de 2025 y que permanecen vigentes pese al incremento registrado en las cotizaciones internacionales del petróleo.
Analistas del sector energético advierten que el escenario actual es distinto al que existía cuando se aprobó el ajuste. Mientras el barril de petróleo se encontraba entre 60 y 65 dólares a finales de 2025, los recientes conflictos internacionales elevaron la cotización por encima de los 100 dólares, incrementando nuevamente los costos de importación para el Estado boliviano.
El investigador de Fundación Jubileo, Raúl Velásquez, señaló que este incremento internacional provocó que Bolivia vuelva a asumir una importante subvención tanto para la gasolina como para el diésel durante los primeros meses de este año, reduciendo parte del efecto fiscal que buscaba el ajuste implementado anteriormente.
Por su parte, el analista económico Óscar Mario Tomianovic explicó que entre enero y abril de 2026 el país destinó aproximadamente 814 millones de dólares a la importación de combustibles y derivados, una cifra menor a los 908 millones registrados en el mismo periodo de 2025, aunque todavía representa una elevada salida de divisas para la economía nacional.
Los especialistas también alertan que la diferencia entre los precios internos y los valores vigentes en países vecinos vuelve a generar incentivos para el contrabando de combustibles. Según estimaciones del sector, mientras en Bolivia la gasolina se comercializa a aproximadamente 0,70 dólares por litro, en países como Perú el precio supera los 1,70 dólares.
La discusión sobre la subvención de los carburantes surge además en un contexto marcado por problemas de abastecimiento derivados de los bloqueos y por las observaciones realizadas por sectores del transporte respecto a la calidad del combustible distribuido en el país.


