Por Jorge Richter
La agenda económica , esa que expresa la urgencia de la cotidiana preocupación de los bolivianos está desatendida en sus aspectos centrales. Abastecimiento de combustible como problema permanente, recesión económica, falta de dólares genuinos, reservas internacionales en dependencia del crédito externo y ahora, un acuerdo inmisericorde con el FMI . Sin visión y plan económico, el país avanza hacia su empobrecimiento.
La convivencia y coexistencia pacífica entre las diferentes entidades sociales del país tampoco ha sido abordada en una lógica de resolución de la polaridad societal. El racismo y la intolerancia van siendo alimentados en un irracional imaginario de que puede instalarse nuevamente, un sentido común de dominancias y marginalidades.
La institucionalidad del país que electoralmente tuvo tantas promesas, hoy ha descarrilado con la GUBERNAMENTALIZACIÓN de la justicia y el ingreso al tiempo POSTDEMOCRÁTICO . El presidente se ha convertido en AUTÓCRATA y la democracia es apenas una referencia nominal donde los derechos están reducidos por el imperio de las acciones amenazantes del miedo.
Un año después, se torna casi imposible, encontrar a quien afirme que estamos mejor y en la senda de la solución de los problemas urgentes, inmediatos y los estructurales.

