Una nueva oleada de amenazas de bomba alteró este jueves las operaciones aéreas en distintos países de Europa, con al menos 25 vuelos de pasajeros afectados. Las alertas obligaron a desviar aeronaves, realizar aterrizajes no previstos y activar protocolos de seguridad, mientras varios aviones recibieron escolta de cazas militares. Los incidentes se registraron por segundo episodio de gran alcance durante la semana y movilizaron a autoridades aeroportuarias y fuerzas de seguridad.
Entre los casos más destacados está el vuelo EI402 de Aer Lingus, que cubría la ruta Dublín-Roma. La aeronave, un Airbus A320 con 151 pasajeros y seis tripulantes, fue desviada hacia la base aérea de Évreux, en Normandía, Francia. El avión aterrizó sin inconvenientes y sus ocupantes fueron trasladados a una zona segura, mientras equipos especializados realizaron las inspecciones correspondientes. La aerolínea anunció que trabajaría para que los pasajeros pudieran continuar su viaje.
En Italia, un vuelo de Finnair procedente de Helsinki fue escoltado por cazas de la Fuerza Aérea hasta Roma, donde especialistas revisaron la aeronave sin encontrar objetos sospechosos. La compañía también confirmó una alerta contra otro de sus vuelos con destino a Viena. Por su parte, tres aviones de Ryanair que se dirigían a Sofía desde Madrid, Copenhague y Londres fueron objeto de amenazas; dos aterrizaron en la capital búlgara y el tercero fue desviado a Plovdiv, todos bajo vigilancia militar.
También se reportaron alertas en vuelos de Wizz Air entre Milán y Varsovia, y entre Milán y Bucarest. El primero fue desviado a Viena, mientras el segundo aterrizó en su destino y quedó bajo revisión de las autoridades. En República Checa, cuatro vuelos con destino a Praga recibieron amenazas, por lo que la Policía activó medidas preventivas y preparó inspecciones. Otros reportes involucraron aeronaves de distintas compañías y rutas europeas, ampliando el alcance de la operación de seguridad.
Los incidentes no comenzaron este jueves. Durante el martes, al menos diez vuelos recibieron amenazas similares, lo que provocó inspecciones, desvíos y el cierre temporal de un aeropuerto en Varsovia. Según los reportes, más de veinte alertas contra vuelos fueron registradas a lo largo de la semana y Ryanair figuró entre las compañías más afectadas, con al menos siete amenazas reportadas. Hasta ahora, las revisiones mencionadas por las autoridades no han permitido encontrar explosivos.
Las autoridades de los países afectados mantienen las investigaciones para establecer el origen de los mensajes y determinar quiénes están detrás de las amenazas. Aunque algunos gobiernos europeos han señalado anteriormente a Rusia por presuntas operaciones de sabotaje y ataques híbridos, hasta el momento ningún país ha atribuido oficialmente estas alertas a un responsable específico. Los organismos de seguridad continúan aplicando protocolos de prevención, mientras las aerolíneas coordinan con las autoridades las inspecciones y la atención a los pasajeros afectados.

