Bolivia ingresa a su tercera semana de bloqueos en medio de una creciente incertidumbre política y económica. Aunque las protestas han reducido parcialmente su intensidad en algunas regiones, los puntos de bloqueo continúan afectando el abastecimiento, la circulación y las actividades productivas, especialmente en el departamento de La Paz.
El discurso del presidente Rodrigo Paz, emitido la noche del miércoles, no logró generar una señal clara de solución al conflicto. El mandatario reiteró su apuesta por el diálogo y anunció ajustes en el gabinete, además de la conformación de un consejo económico y social; sin embargo, no detalló plazos ni medidas concretas para enfrentar la crisis.
greso de camiones cisterna con combustible, las rutas volvieron a ser cerradas poco después. La situación mantiene la preocupación por el desabastecimiento y el impacto económico que dejan ya 21 días de movilizaciones.
Diversos analistas y actores políticos coincidieron en que el mensaje presidencial dejó una sensación de insuficiencia frente a la magnitud del conflicto. Las críticas apuntan a la falta de decisiones firmes y a la ausencia de estrategias claras para restablecer el orden o encaminar negociaciones efectivas con los sectores movilizados.
En paralelo, también comienza a evidenciarse desgaste dentro de los grupos que impulsan las protestas. En varios puntos de bloqueo disminuyó la presencia de manifestantes y algunos dirigentes recurrieron a maquinaria o tierra para mantener cerradas las vías. Pese a ello, el conflicto continúa sin una salida inmediata y con un escenario todavía incierto para los próximos días.


