El vicepresidente Edmand Lara rechazó este miércoles las acusaciones que lo vinculan con un supuesto intento de golpe de Estado contra el presidente Rodrigo Paz y pidió al mandatario abrir un diálogo directo para buscar una salida al conflicto social que atraviesa el país.
“Yo no soy parte del supuesto golpe de Estado”, afirmó Lara, quien además aseguró que hace cinco meses no mantiene comunicación con el jefe de Estado. Según sostuvo, el Gobierno está respondiendo a las protestas con persecuciones y órdenes de aprehensión en lugar de impulsar espacios de negociación.
“Es importante que el presidente también me escuche y ambos nos sentemos y hagamos una proposición a los sectores movilizados. Es un diálogo con propuesta, no es un diálogo con órdenes de aprehensión o con persecución”, manifestó la autoridad.
Bolivia cumple este miércoles 20 días de protestas y bloqueos impulsados principalmente por sectores afines a la Central Obrera Boliviana (COB), que mantienen medidas de presión en distintas regiones del país y exigen respuestas económicas y políticas al Gobierno.
Lara consideró que la situación puede resolverse mediante acuerdos con los sectores movilizados, tal como ocurrió anteriormente con el Magisterio, y advirtió que el uso de procesos judiciales no contribuirá a pacificar el conflicto.
“El escenario actual se soluciona dialogando y no con fiscales ni órdenes de aprehensión. Eso no resuelve el problema, lo agrava más”, sostuvo.
El vicepresidente también lanzó críticas contra el entorno presidencial y apuntó directamente al empresario y político Samuel Doria Medina, a quien acusó de influir en las principales decisiones del Ejecutivo.
“Su aliado más cercano, Samuel Doria Medina, es el que lo está desestabilizando, es el que primero le hace meter la pata y luego se lava las manos”, declaró.
Asimismo, cuestionó el rumbo político del Gobierno y señaló que varias decisiones económicas y administrativas responderían más al plan político de Doria Medina que al liderazgo propio del presidente Rodrigo Paz.


